Las fuerzas de seguridad del Gobierno de facto talibán reprimieron a tiros una inusual protesta ciudadana en la ciudad de Herat, en el oeste de Afganistán. La movilización civil fue convocada en respuesta a una reciente oleada de detenciones masivas contra decenas de mujeres, a quienes el régimen acusa de infringir el estricto código de vestimenta impuesto desde su retorno al poder. Testigos presenciales confirmaron a agencias internacionales que los efectivos fundamentalistas no solo abrieron fuego de manera indiscriminada contra la multitud, sino que arremetieron contra los asistentes utilizando palos y porras eléctricas para desmovilizarlos.
La marcha pacífica se concentró en las primeras horas de la mañana de este martes en el área de Jibrail, en el noroeste de la urbe, rompiendo un prolongado período de silencio en las calles afganas donde manifestarse acarrea consecuencias letales. Decenas de personas, incluyendo un significativo grupo de mujeres, marcharon unidas bajo el lema de “Educación, Trabajo, Libertad” con la intención de marchar hacia las dependencias oficiales y exigir la amnistía de las detenidas. Los participantes enfatizaron que ni en los preceptos del islam ni en la cultura tradicional afgana existe justificación alguna para encarcelar a mujeres ante la ausencia de un delito de extrema gravedad.

El estallido social y la consecuente respuesta armada del régimen se desencadenaron tras una campaña punitiva iniciada el pasado viernes por el Ministerio para la Propagación de la Virtud y la Prevención del Vicio. De acuerdo con los reportes de medios independientes como Amu TV, los agentes detuvieron a unas 30 mujeres en los mercados y calles de Herat bajo el cargo de no portar el velo integral obligatorio (burka) o por llevar cosméticos y maquillaje en el rostro. Bajo la ley de moralidad talibana, el rostro de la mujer es considerado jurídicamente «awrah» (una parte íntima que debe ser estrictamente oculta de la vista pública).
Aunque las cadenas oficiales del Gobierno de facto han evitado pronunciarse públicamente sobre los disturbios, fuentes médicas locales e imágenes filtradas a través de redes sociales constataron que la intervención armada dejó múltiples heridos entre la población civil. Al menos dos manifestantes debieron ser trasladados de urgencia a un centro hospitalario de Herat con heridas de diversa consideración. Activistas sobre el terreno denunciaron que tras disolver la concentración mediante el uso de la fuerza y la ejecución de nuevos arrestos selectivos, los talibanes establecieron un despliegue de seguridad permanente que dejó las calles completamente militarizadas y vacías.
Desde que los talibanes retomaron el control de Kabul en agosto de 2021 tras el retiro de las tropas occidentales, el espacio para la disidencia política y las libertades civiles ha sido desmantelado. El régimen fundamentalista ha impuesto un severo régimen que veta casi por completo el acceso de las mujeres y adolescentes a la educación secundaria y universitaria, al empleo en organizaciones no gubernamentales y dependencias del Estado, y a su libre circulación en parques, gimnasios y salones de belleza.
(Con información de las agencias de noticias EFE y ABC)