Documentos oficiales de la Agencia Nacional del Petróleo (ANP) y testimonios de fuentes judiciales revelaron este viernes que diversas refinerías del país sudamericano vendieron más de 100 millones de litros de gasolina a una empresa de solventes investigada por operar como fachada para el Primer Comando de la Capital (PCC). La gravedad del hallazgo cobra relevancia geopolítica debido a que la organización criminal brasileña fue formalmente designada este mes por el Gobierno de los Estados Unidos como una Organización Terrorista Extranjera.
🇧🇷🇺🇸‼️ | Reuters ha revelado que refinerías en Brasil vendieron más de 100 millones de litros de gasolina a una firma investigada por participar en un esquema de fraude y lavado de dinero en el sector de combustibles. Investigaciones apuntan a que este componente químico era… pic.twitter.com/3drSUbtSnU
— UHN Plus (@UHN_Plus) June 12, 2026
La investigación en curso sitúa en el centro de la polémica una refinería estratégica ubicada en el sur de Brasil que pertenece a grandes conglomerados. Los expedientes del caso describen que el fraude consistía en adulterar la gasolina comercial mezclándola con gasolina petroquímica, un insumo que goza de un régimen fiscal mucho más laxo, multiplicando los márgenes de ganancia de la organización delictiva en la región metropolitana de São Paulo.

Para encubrir la operación, la empresa presuntamente emitía facturas falsas de venta de solventes a corporaciones fantasma. En un caso documentado por los investigadores, el supuesto comprador de 4,7 millones de litros del producto resultó ser una firma inexistente, administrada por un recluso condenado por tráfico de estupefacientes que sobrevivía gracias a subsidios estatales.
La trama delictiva se vio favorecida por una falla en los protocolos de control de las refinerías. Para combatir el contrabando, la legislación brasileña exige que la gasolina sea tratada con un marcador químico detectable. Aunque los directivos de la refinería alegaron que la ausencia del marcador se debió a una supuesta falla operativa no intencional y que ya reestructuraron sus sistemas de diligencia, la Fiscalía mantiene abiertas todas las hipótesis de complicidad corporativa.
La ofensiva coordinada por las autoridades federales y el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos busca asfixiar el aparato financiero del PCC y de otras agrupaciones terroristas del continente mediante el bloqueo de transacciones y el congelamiento de activos internacionales.
(Con información de Reuters)