La física teórica Sabrina González Pasterski lidera uno de los proyectos más ambiciosos al intentar descifrar el código fuente del universo. Con 33 años, la científica dirige la Iniciativa de Holografía Celestial en el Instituto Perimeter de Canadá. Su objetivo es demostrar matemáticamente que la realidad tridimensional está codificada en dos dimensiones. El proyecto cuenta con un financiamiento privado de ocho millones de dólares para revolucionar la comprensión de la física cuántica.
Su infancia en Chicago estuvo marcada por una asombrosa capacidad técnica autónoma orientada a la ingeniería aeroespacial. A los nueve años inició cursos de aviación y a los doce comenzó la construcción solitaria de su propia aeronave, un Zenith CH 601 XL. Volar sola a los 14 años se convirtió en la credencial que forzó su admisión en el exigente MIT. Tras graduarse en tres años con promedio perfecto, la joven demostró que el esfuerzo enfocado en ciencias duras derriba cualquier barrera.

Durante su doctorado en Harvard, bajo la tutela de Andrew Strominger, orientó su intelecto hacia el enigma de la gravedad cuántica. Su meta es unificar las leyes de la mecánica cuántica con la relatividad general de Albert Einstein. En 2016, Pasterski describió el "efecto de memoria de spin" producido por ondas gravitacionales en un artículo de alto impacto. La investigación demostró cómo estas perturbaciones cósmicas alteran el espacio-tiempo de forma permanente, mejorando la comprensión de los agujeros negros.
Su brillante producción continuó en 2017 al demostrar la equivalencia matemática entre la memoria electromagnética y el teorema de Low en física de partículas. El hallazgo captó la atención del célebre astrofísico Stephen Hawking, quien citó los descubrimientos de Pasterski en sus últimos ensayos sobre información cósmica. Aunque los medios progresistas intentaron catalogarla sensacionalistamente como "la próxima Einstein", la científica rechazó esa etiqueta comercial. La experta prefirió concentrarse en el rigor del trabajo de laboratorio antes que en la fama efímera.
El campo de la holografía celestial se consolidó formalmente tras la publicación de su tercer documento científico sobre colisiones de partículas subatómicas. Junto a sus colaboradores, demostró que dichos eventos cuánticos proyectados en una esfera imaginaria obedecen las leyes de una teoría estrictamente bidimensional. Este enfoque sugiere que el universo físico funciona de manera análoga a un holograma óptico que proyecta volumen desde una superficie plana. La propuesta desafía las concepciones tradicionales sobre la estructura geométrica de la creación.

El éxito institucional de Pasterski se consolidó en 2021 cuando rechazó una oferta de 1,1 millones de dólares de la Universidad de Brown para preservar su independencia investigativa. Desde el Instituto Perimeter, coordina a un equipo multidisciplinario de matemáticos y físicos teóricos dedicados a las amplitudes de dispersión. Su liderazgo demuestra cómo el apoyo del capital privado dinamiza la búsqueda del conocimiento puro sin las ataduras de las agencias gubernamentales. La comunidad científica sigue de cerca los avances de este grupo de élite.
La física de origen cubano y polaco centra sus esfuerzos actuales en liderar este equipo multidisciplinario en el Instituto Perimeter. La iniciativa busca resolver las amplitudes de dispersión y validar la hipótesis de la bidimensionalidad del universo a través de la física matemática. El proyecto que dirige desde Waterloo cuenta con el respaldo de la Fundación Simons mediante un fondo de ocho millones de dólares. Pasterski continúa trabajando en el desarrollo de la holografía celestial para intentar hallar el código fuente del cosmos.
(Con información de Infobae)