Según un reporte de la Digital News Association (DNA) presentado este martes en Miami, el régimen de Vladímir Putin ha capacitado a más de 1.000 influencers, periodistas y creadores de contenido en ocho países (entre ellos Venezuela, Cuba, México y Argentina) que intentan inyectar el veneno de la desinformación en las sociedades latinoamericanas. Bajo la fachada de "opiniones independientes", estos peones digitales ejecutan un guión escrito en Moscú para polarizar a la región, atacar los intereses de los Estados Unidos y blanquear las atrocidades del Kremlin en Ucrania.
🇷🇺🇨🇺‼️ | Un informe reveló que Rusia ha entrenado a más de 1.000 influencers en América Latina, incluyendo a cubanos, para que difundan campañas de desinformación alineadas con los intereses del Kremlin. Según la investigación, Moscú adapta sus mensajes según la ideología de cada… pic.twitter.com/MLOF3Nlnsb
— UHN Plus (@UHN_Plus) April 1, 2026
El informe de la DNA, coordinado por el investigador Jeffrey Scott Shapiro, identifica que estos comunicadores son adiestrados directamente por el aparato estatal ruso (RT en Español) para "lavar narrativas". La táctica tiene como fin que mientras Latinoamérica explota el resentimiento "antiimperialista" para alimentar a las izquierdas radicales, en Estados Unidos intentan infiltrarse en sectores conservadores para sembrar la discordia interna. El último fin es romper la unidad de las naciones democráticas para que el Kremlin pueda expandir su influencia sin oposición.
“Rusia se adapta a la ideología de cada gobierno para sembrar división. En Latinoamérica aprovechan las ideas de izquierda para atacar a Washington, explotando temas como los aranceles o la gestión migratoria de la Administración Trump”, detalla el reporte de la DNA.
A pesar de su arrogancia exterior, el gigante ruso muestra grietas internas que la propaganda no puede ocultar. Este martes, una explosión masiva devastó la planta petroquímica de Nizhnekamskneftekhim, propiedad del grupo SIBUR, dejando al menos un muerto y medio centenar de heridos. Este complejo, estratégico para la economía de guerra de Putin y bajo sanciones internacionales, sufrió daños estructurales críticos que evidencian la fragilidad de una industria rusa asfixiada por el aislamiento. Sin embargo, en las redes sociales de sus 1.000 influencers adiestrados, estas noticias son silenciadas o manipuladas para proyectar una imagen de invulnerabilidad que no existe.
Planta petroquímica de Nizhnekamskneftekhim.
“La prioridad de Moscú es sembrar caos fuera para ocultar su debilidad dentro. Utilizan a influencers locales para que el ataque a la democracia parezca un movimiento orgánico y no una orden directa de Rusia”, advierte el informe presentado en Estados Unidos.
El reporte de la DNA identifica cinco tácticas de manipulación que los ciudadanos deben conocer: el uso de emociones para nublar el juicio, el sesgo deliberado de hechos, la inyección de teorías conspirativas, la creación de falsas equivalencias y la amplificación de posturas extremistas. Frente a este ataque coordinado, la Administración Trump ha reforzado su vigilancia sobre las redes de desinformación, entendiendo que la soberanía nacional no solo se defiende en las fronteras, sino también en el terreno informativo frente a los mercenarios digitales financiados por el Kremlin.