Las fuerzas de ocupación rusas perpetraron un peligroso ataque con un dron suicida kamikaze contra las inmediaciones del Centro de Almacenamiento de Combustible Nuclear Gastado (CSSF) en la zona de exclusión de Chernóbil, provocando un incendio estructural de 40 metros cuadrados. El grave incidente técnico-militar, ejecutado a las 02:10 hora local de este domingo mediante un dispositivo no tripulado modelo Shahed de origen iraní, afectó directamente a un edificio de recepción de contenedores del depósito, el cual registró severos daños materiales.
El operador público estatal ucraniano, Energoatom, precisó que el foco ígneo fue localizado y extinguido con celeridad por los equipos de emergencia, confirmando que no se registraron heridos entre el personal de la planta y que los niveles de radiación ambiental se mantienen dentro de los parámetros normales de seguridad. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, describió la agresión del Kremlin como “sumamente vil” contra una infraestructura civil de vital importancia para el continente europeo.
La agresión contra el estratégico complejo atómico encendió de inmediato las alarmas de la comunidad internacional y la OIEA, cuyo director general, Rafael Mariano Grossi, calificó el suceso de “sumamente preocupante” por la proximidad del impacto con las grandes cantidades de material radiactivo almacenado. Grossi enfatizó que los ataques contra infraestructura de esta naturaleza constituyen acciones totalmente inaceptables que contravienen de manera flagrante los siete pilares indispensables para la seguridad internacional durante un conflicto armado, anunciando el despliegue inmediato de una misión técnica de inspección en la zona afectada.

Por su parte, el canciller ucraniano, Andri Sibiga, denunció que la dictadura de Vladímir Putin persiste en su estrategia de chantaje atómico, poniendo en riesgo la estabilidad ecológica y la seguridad de toda la región mediante el hostigamiento a instalaciones vulnerables.
"Los ataques contra instalaciones nucleares contravienen directamente los pilares de seguridad indispensables".
El bombardeo selectivo contra el CSSF —recinto encargado de acopiar los residuos de múltiples centrales nucleares de Ucrania— se ejecutó en el contexto de una masiva ofensiva aérea rusa que lanzó 236 drones durante la madrugada, de los cuales 215 fueron interceptados por las defensas antiaéreas aliadas. La oleada de proyectiles provocó la muerte de al menos cuatro civiles en las regiones periféricas de Zaporiyia, Dnipropetrovsk y Donetsk, confirmando el recrudecimiento de la violencia contra áreas residenciales e industriales.
El atentado contra el perímetro de Chernóbil coincide estratégicamente con la crucial cumbre diplomática en Londres, donde Zelenski evalúa junto al primer ministro británico, Keir Starmer, el canciller alemán, Friedrich Merz, y el presidente francés, Emmanuel Macron, las estrategias de defensa y asistencia militar necesarias para frenar la expansión rusa.

Los ministros de Defensa de la Unión Europea mantendrán una reunión informal este lunes en Nicosia con el fin de destrabar los 6.600 millones de euros del Fondo Europeo de Apoyo a la Paz, recursos financieros que permanecieron bloqueados debido al veto impuesto por el anterior gobierno filorruso del húngaro Viktor Orbán.
La utilización de tecnología militar provista por el Estado terrorista de Irán en este ataque ratifica el funcionamiento de un eje de desestabilización global que atenta contra las democracias de Occidente y los principios de seguridad colectiva. Las agencias de inteligencia occidentales insisten en que el suministro constante de armamento iraní al ejército invasor de Putin no solo prolonga el sufrimiento del pueblo de Ucrania, sino que introduce un factor de riesgo impredecible al apuntar contra objetivos de alta peligrosidad tecnológica.
(Con información de Infobae, Europa Press y Reuters)