Rusia desató un bombardeo nocturno combinado contra zonas urbanas e infraestructuras críticas en 19 regiones de Ucrania, empleando más de un centenar de drones a reacción y misiles balísticos.
El epicentro de la devastación se registró en la ciudad de Járkov, donde el alcalde Ihor Terekhov confirmó la recuperación de cuatro cuerpos sin vida de entre las ruinas de un inmueble residencial en el distrito de Kholodnohirskyi. El impacto del proyectil provocó el colapso de la entrada principal, dejando un saldo adicional de 41 civiles heridos y atrapando a familias enteras bajo los escombros durante la madrugada.

Simultáneamente, la capital, Kiev, sufrió una agresión con cinco misiles balísticos dirigidos hacia objetivos e infraestructuras civiles. El mandatario ucraniano, Volodímir Zelenski, lamentó la falta de inteligencia y alertas tempranas por parte de los socios occidentales sobre estos lanzamientos, subrayando que la transmisión oportuna de datos es fundamental para interceptar las amenazas y salvar vidas inocentes.
Ante este escenario de escalada injustificada, Kiev reiteró que la paz genuina solo se logrará mediante una presión internacional efectiva y sostenida contra la maquinaria de guerra rusa, instando a las potencias de Occidente a no demorar la asistencia militar y a fortalecer los sistemas de defensa aérea para proteger la integridad territorial y la soberanía del pueblo ucraniano.
(Con información de Volodímir Zelenski vía X y Ukrainska Pravda)