En un acto de abierta hostilidad hacia el libre comercio, los regímenes de Rusia y China ejercieron este martes su derecho a veto en el Consejo de Seguridad de la ONU para bloquear la resolución que buscaba garantizar la navegación en el Estrecho de Ormuz. La moción, impulsada por una coalición de naciones árabes, exigía a Irán el fin inmediato de las agresiones contra embarcaciones mercantes y autorizaba el uso de medidas defensivas para escoltar el transporte de energía. Con este sabotaje, el bloque socialista impide cualquier acción coordinada para proteger la arteria por donde fluye el 20% del petróleo mundial.

La resolución fue sometida a votación en un momento crítico para la economía internacional, obteniendo 11 votos a favor de los 15 miembros del Consejo. Sin embargo, la alineación ideológica de Moscú y Pekín prevaleció sobre la seguridad del mercado energético, dejando a las naciones del Golfo Pérsico sin el respaldo multilateral necesario para enfrentar lo que consideran una amenaza existencial. Pakistán y Colombia optaron por la abstención, mientras que la ONU vuelve a demostrar su ineficacia estructural al permitir que las potencias autoritarias bloqueen la protección de rutas marítimas vitales.
“Rusia y China han vetado una resolución que sólo buscaba proteger el flujo de energía para las familias de todo el mundo. Es un uso cínico del poder para permitir que el caos continúe en el Estrecho”, señalaron fuentes diplomáticas tras la sesión en Nueva York.
Este bloqueo diplomático coincide con el vencimiento del ultimátum definitivo del presidente Donald Trump. El mandatario estadounidense ha advertido que, Estados Unidos no dudará en intervenir de forma unilateral para restaurar el orden. Trump ha sido tajante al señalar que si Irán no reabre el paso para esta noche, la respuesta militar será contundente, asegurando que "toda una civilización podría morir" si persiste el desafío a la libertad de navegación comercial.
Mientras los embajadores de Putin y Xi Jinping justifican su veto culpando a Occidente de la escalada, el precio del barril de petróleo se mantiene en niveles críticos, afectando el costo de vida a nivel global. El sabotaje ruso-chino elimina la última vía de mediación internacional, dejando a la Quinta Flota de los Estados Unidos como la principal fuerza capaz de romper el asedio. Para la administración republicana, la libertad de los mares es un derecho innegociable que se defenderá con o sin el beneplácito de un organismo internacional secuestrado por intereses socialistas.