La coherencia internacional del Gobierno de Pedro Sánchez ha quedado una vez más en entredicho esta semana. En una maniobra que desprende un profundo aroma a conveniencia política, el Ejecutivo ha puesto la alfombra roja al presidente de Senegal, Bassirou Diomaye Diakhar Faye, con una donación prevista de más de 180 millones de euros. Este generoso desembolso de dinero público español se produce, paradójicamente, solo 15 días después de que el país africano aprobara por unanimidad elevar a diez años de cárcel las penas por relaciones homosexuales.
🇪🇸🇸🇳‼️ | El Gobierno socialista de Pedro Sánchez ha formalizado un acuerdo para donar más de 180 millones de euros a Senegal entre 2026 y 2030. Este multimillonario desembolso, presentado como un "Marco de Asociación País", se produce apenas dos semanas después de que el… pic.twitter.com/ly6SM1y6Fl
— UHN Plus (@UHN_Plus) March 25, 2026
Es irónico ver la hipocresía de un socialismo que se jacta de abanderar la causa LGTB en España mientras financia con millones de los contribuyentes a regímenes que persiguen con saña esa misma condición. Los valores de Sánchez terminan donde empiezan sus necesidades de pactos migratorios y control de fronteras, demostrando que su supuesta superioridad moral es tan solo una herramienta de propaganda interna sin aplicación real en su política exterior.
El nuevo Marco de Asociación País 2026-2030 supone un incremento sustancial respecto al acuerdo anterior, elevando la cuantía de la ayuda en más de 50 millones de euros adicionales. El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, ha calificado a Senegal como un "socio prioritario", ignorando deliberadamente que la nueva legislación senegalesa no solo duplica las penas de prisión, sino que eleva las multas hasta los 15.000 euros.
"Se prevé aumentar la contribución en donación para los próximos cinco años en torno a 180 millones de euros, respondiendo a la excelente relación entre ambos países", afirma el ministerio de Exteriores mientras Senegal criminaliza la diversidad.
Como consecuencia de esta invitación forzada por el Palacio de la Moncloa, los Reyes se verán obligados este miércoles a ofrecer un almuerzo en honor al mandatario africano en el Palacio Real. Sin embargo, en un intento por disimular la incomodidad diplomática, el recibimiento se realizará sin honores militares ni ceremonia de bienvenida formal. Esta rebaja protocolaria es un reconocimiento implícito de que el invitado resulta impresentable ante los estándares democráticos que el propio Gobierno dice defender, pero que sacrifica gustoso por sus intereses de supervivencia política.
El jueves será el propio Pedro Sánchez quien reciba a Faye para sellar este paquete financiero que incluye, además, operaciones de cooperación reembolsable. Mientras el Ejecutivo asfixia a los españoles con impuestos, destina cifras astronómicas a apoyar la estrategia "Senegal Visión 2050", un plan de desarrollo sostenible en un país que, en materia de derechos humanos, parece caminar decidido hacia el siglo pasado.
Esta es la segunda visita oficial del presidente senegalés en menos de un año, tras su paso por Sevilla en junio de 2025. Resulta alarmante que el Gobierno español no haya emitido ni una sola queja formal ni condena pública ante el endurecimiento de las leyes contra los homosexuales en Dakar. Al contrario, la respuesta ha sido premiar al régimen con un aumento del 40% en las donaciones directas. La "diplomacia feminista y de derechos" de la que presume Albares ha quedado reducida a cenizas ante el pragmatismo más cínico y oscuro.