La desconfianza de Serbia hacia Croacia, Albania y Kosovo se ha intensificado a raíz de la declaración trilateral sobre cooperación en defensa firmada por dichos países el 18 de marzo de 2025 en Tirana. El objetivo declarado de este acuerdo es mejorar la interoperabilidad militar y fortalecer la seguridad colectiva en los Balcanes. Sin embargo, para el gobierno serbio, este pacto regional es visto con recelo, interpretándolo como un paso hacia un cerco estratégico. "Están esperando un momento favorable. Nos estamos preparando para su ataque", declaró Vučić en una entrevista con la Radio Televisión de Serbia (RTS), dejando clara la percepción de amenaza desde Belgrado.
Como parte de su estrategia de defensa, el presidente Vučić hizo referencia a la modernización del arsenal serbio, confirmando la adquisición de sistemas de misiles hipersónicos aire-tierra de origen chino. Con un alcance operativo de hasta 400 kilómetros, estos equipos son presentados por el Estado serbio como un elemento clave para disuadir cualquier agresión externa. Esta adquisición se produce en un contexto donde el rearme y la modernización de las fuerzas armadas se han vuelto una constante en la región.
🇷🇸🇨🇳‼️ | El Presidente Aleksandar Vucic ha puesto a Serbia en alerta ante un posible ataque de la alianza formada por Croacia, Albania y Kosovo. Belgrado ha reforzado su arsenal con misiles hipersónicos chinos de última generación, capaces de alcanzar objetivos a 400 kilómetros. pic.twitter.com/CtlSXtbm9u
— UHN Plus (@UHN_Plus) March 14, 2026
Las relaciones entre Belgrado y Zagreb también atraviesan un punto complejo. El presidente serbio acusó a las autoridades croatas de interferir en asuntos internos y de intentar debilitar a Serbia en el último año y medio. Estos roces diplomáticos añaden una capa adicional de fricción a una región que, desde hace décadas, busca superar los conflictos del pasado. La narrativa desde Zagreb suele contraponerse a la de Belgrado, argumentando que sus iniciativas de defensa están alineadas con los compromisos internacionales y la seguridad colectiva en el marco europeo.
A pesar de las tensiones, Vučić ha insistido en que Serbia mantiene canales de comunicación abiertos con la OTAN y que su intención no es romper con el sistema de seguridad global, sino proteger su soberanía bajo los principios de la neutralidad militar. Esta postura busca equilibrar las presiones de los bloques occidentales con el mantenimiento de alianzas estratégicas propias.