La narrativa de la "soberanía" que tanto pregona el oficialismo ha quedado reducida a cenizas esta semana. En una decisión que contradice años de retórica contra la intervención extranjera, el Senado de la República aprobó con 110 votos a favor el ingreso temporal de elementos de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos a México. La solicitud, enviada directamente por la presidente Claudia Sheinbaum, permite que militares del país vecino realicen tareas de adiestramiento en suelo mexicano, bajo el pretexto de preparar la seguridad para la Copa Mundial de Fútbol de 2026.

Es evidente la hipocresía de una administración que, mientras ataca a las instituciones democráticas en nombre del "pueblo", no duda en abrir las puertas a tropas extranjeras ante la incapacidad de sus propias fuerzas para garantizar el orden. Esta narcopresidencia ha demostrado que su discurso de independencia es solo una máscara para ocultar que México ha perdido el control de su seguridad interior, dependiendo ahora de Washington para evitar un desastre logístico en el evento deportivo más importante del mundo.
El acuerdo autoriza la entrada de 35 elementos militares estadounidenses que colaborarán con la Armada de México en el ejercicio especializado "SOF 32", también denominado "VITAL ARCHER". Las actividades, que se desarrollarán del 3 de abril al 1 de mayo de 2026, incluyen la coordinación de protocolos de seguridad y la evaluación de escenarios de riesgo en puntos estratégicos como Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey. Resulta revelador que el Gobierno de Sheinbaum necesite "tutela" externa para proteger sedes que, bajo su gestión, se han visto asfixiadas por el crimen organizado.
🇲🇽🇺🇸‼️ | La narcopresidente Claudia Sheinbaum dejó atrás su narrativa de "soberanía" y pidió al Senado mexicano dar luz verde al ingreso de 35 militares estadounidenses a México para entrenar a elementos del ejército mexicano con el objetivo de reforzar la seguridad con miras al… pic.twitter.com/NETKhlRM0b
— UHN Plus (@UHN_Plus) March 27, 2026
Las operaciones se centrarán en instalaciones de la Unidad Naval de Operaciones Especiales y la Protección Aeroportuaria, integrando capacidades aéreas, marítimas y terrestres. Mientras el sanchismo en España y el eje bolivariano en la región intentan dar lecciones de autonomía, en México la realidad se impone: un país desbordado por el narcotráfico y la violencia no tiene más remedio que ceder su territorio para ejercicios de "adiestramiento" extranjero si quiere que el Mundial no sea un foco de tragedias.
A la par de este ingreso en México, la Administración de Donald Trump ha incrementado la presencia de tropas en su propia frontera para combatir la migración irregular y el tráfico de fentanilo, un problema que la actual administración mexicana ha sido incapaz de frenar. Esta creciente coordinación refleja que, ante la magnitud del Mundial, el Gobierno de Sheinbaum ha tenido que capitular y aceptar que la seguridad regional requiere una mano dura que el "abrazos, no balazos" nunca pudo proporcionar.