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Suben a 37 los muertos por el devastador terremoto de magnitud 7,8 en la isla de Mindanao, Filipinas

El terremoto, considerado el más potente en la nación asiática desde 1976, dejó además cerca de 500 heridos y más de 40.000 desplazados. Los equipos de rescate inspeccionan los edificios colapsados en la ciudad de General Santos y en la provincia de Sarangani,

Suben a 37 los muertos por el devastador terremoto de magnitud 7,8 en la isla de Mindanao, Filipinas
Una persona pasa en bicicleta junto a un edificio derrumbado un día después del terremoto de magnitud 7,8 (REUTERS)

El sur de Filipinas enfrenta una severa emergencia humanitaria y de infraestructura luego de que las autoridades confirmaran este martes que la cifra de víctimas mortales ascendió a 37 a causa del violento terremoto de magnitud 7,8 que sacudió la isla de Mindanao. El Consejo Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres (NDRRMC) reportó que los equipos de rescate mantienen la búsqueda de al menos cuatro personas desaparecidas, mientras que la cifra de heridos ya roza los 500 afectados.

El seísmo provocó escenas de pánico generalizado y alteró por completo el inicio del año escolar en la región sureña, afectando de forma directa a unas 145.000 personas que vieron vulnerada su seguridad en cuestión de segundos. El potente temblor fue registrado por el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) a las 07:37 hora local del lunes (23:37 GMT del domingo), localizándose su epicentro en el mar, a unos 55 kilómetros de profundidad y a 24 kilómetros al suroeste de la isla de Burias.

El Instituto Filipino de Vulcanología y Sismología (Phivolcs) precisó que el sismo fue originado por el movimiento de la fosa submarina de Cotabato, convirtiéndose en el desastre telúrico más fuerte reportado en la zona desde agosto de 1976. La magnitud del evento fue tal que disparó alertas de tsunami en diversos países de la cuenca del Pacífico, registrándose olas de hasta 1,4 metros en localidades costeras como Kiamba antes de que la emergencia marítima fuera levantada ocho horas después.

Anadolu vía Getty Images.

General Santos y Sarangani concentran el mayor nivel de devastación

La evaluación inicial de daños sitúa a la ciudad costera de General Santos como el núcleo urbano más golpeado por el desastre, lo que obligó a las organizaciones civiles y al gobierno local a declarar el “estado de calamidad”. En esta urbe de más de 700.000 habitantes, se contabilizan al menos 13 fallecidos debido al desplome de estructuras comerciales y la caída masiva de escombros.

La conectividad de la provincia quedó comprometida tras confirmarse el cierre del Aeropuerto Internacional de General Santos por segundo día consecutivo, una medida preventiva que obligó a la cancelación de 63 vuelos comerciales, permitiéndose únicamente el aterrizaje de aeronaves destinadas a misiones humanitarias.

Por su parte, la provincia colindante de Sarangani registró la pérdida de 18 vidas humanas, la gran mayoría de ellas concentradas en la localidad montañosa de Glan. En dicha zona, la inestabilidad del terreno provocada por el sismo desencadenó al menos cinco corrimientos de tierra mayores, uno de los cuales sepultó por completo un sector residencial. El resto de las víctimas mortales se distribuyen en las provincias sureñas de Cotabato del Sur, Davao Occidental y en la pequeña isla de Balut, áreas donde las brigadas de rescate y la Oficina de Defensa Civil concentran sus esfuerzos de remoción de escombros ante la sospecha de supervivientes atrapados.

Foto AP/Basilio Sepe.

Colapso de viviendas y suspensión de la actividad escolar por réplicas

El balance de daños habitacionales emitido por los organismos de mitigación detalla que un total de 2.505 casas sufrieron averías, de las cuales 460 quedaron reducidas a escombros. El miedo a nuevos desplomes ha provocado el desplazamiento de 40.674 ciudadanos; de ellos, más de 31.000 se encuentran alojados en los 54 refugios temporales habilitados por el Estado, mientras que otros 9.000 pernoctan en residencias de familiares. La situación se torna compleja debido a la actividad sísmica secundaria, contabilizándose más de 1.055 réplicas en las primeras 24 horas con magnitudes que oscilaron entre 1,3 y 6,7, manteniendo a la población civil en un estado de alerta constante.

El terremoto coincidió trágicamente con el primer día de clases tras el receso de verano, por lo que una parte considerable de los heridos corresponde a estudiantes que participaban en las ceremonias matutinas de izamiento de la bandera. La Oficina de Defensa Civil ordenó la suspensión indefinida de las actividades académicas en la región para someter a peritaje estructural a unos 6.000 edificios de escuelas públicas y 117 instalaciones gubernamentales que presentan grietas severas. Las autoridades enfatizaron que no se forzará el regreso a las aulas hasta que se garantice plenamente la integridad física de los menores ante el riesgo de colapso por las réplicas destructivas.

(Con información de EFE, Associated Press y New York Post)

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