El Gobierno de Taiwán propuso una ampliación presupuestaria extraordinaria de 145.700 millones de dólares taiwaneses (aproximadamente 4.590 millones de dólares) para fortalecer de manera urgente sus capacidades de defensa nacional. La medida busca contrarrestar la constante hostilidad y las maniobras militares del régimen comunista de Pekín, que reclama la soberanía del territorio democrático. El paquete sitúa el gasto militar de la isla por encima del 3% del Producto Interno Bruto (PIB), superando el billón de dólares taiwaneses por primera vez bajo la administración del presidente William Lai.
El plan destina 55.900 millones de dólares taiwaneses a sistemas no tripulados para desplegar una estrategia de disuasión asimétrica frente a una invasión continental. Las partidas permitirán adquirir más de 40.000 drones de ataque para la interdicción litoral, más de 600 unidades de reconocimiento costero y una flota inicial de más de 100 embarcaciones autónomas de combate. Estos equipos buscan maximizar el monitoreo operativo en el estrecho y neutralizar fuerzas anfibias en zonas de aproximación.
Para proteger la infraestructura crítica de la isla, el gabinete reservó 13.000 millones de dólares taiwaneses para capacidades de defensa aérea, incluyendo la incorporación del sistema balístico de alcance medio Strong Bow, desarrollado íntegramente por la industria de defensa local. La propuesta prioriza además el abastecimiento de munición pesada, herramientas de inteligencia artificial y gastos de personal estratégico. El Gabinete enfatizó la urgencia del gasto señalando que:
"La seguridad nacional no puede esperar y la autosuficiencia defensiva tampoco".
De forma paralela, la Fuerza Aérea de Taiwán ejecutará un plan de inversión de 3.570 millones de dólares taiwaneses entre 2027 y 2031 para modernizar y fortificar la base aérea de Chiashan, ubicada en Hualien. Este complejo estratégico alberga una enorme instalación subterránea diseñada para resguardar hasta 250 aeronaves de combate, garantizando la supervivencia de la aviación militar taiwanesa y la continuidad de las operaciones de defensa frente a bombardeos con misiles procedentes de la China continental.
La asignación de estos fondos adicionales corrige los recortes previos impuestos por sectores opositores en el Parlamento, que habían restringido el gasto exclusivo a compras en el extranjero. Al integrar tecnología fabricada en la isla con equipamiento aliado, el gobierno de William Lai reafirma su determinación de preservar la soberanía y la libertad de los ciudadanos taiwaneses.
(Con información de Infobae y Prensa Libre)