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Temblor en Costa Rica: un fuerte movimiento telúrico frente a Nicoya activó las alertas tempranas en las provincias del Pacífico

El Observatorio Vulcanológico y Sismológico de la Universidad Nacional confirmó el movimiento telúrico frente al golfo de Nicoya. El evento se percibió en varias provincias costarricenses sin reportar daños materiales ni víctimas

Temblor en Costa Rica: un fuerte movimiento telúrico frente a Nicoya activó las alertas tempranas en las provincias del Pacífico
Photo by Markus Spiske / Unsplash

Un sismo de magnitud 5,2 sacudió el Pacífico noroeste de Costa Rica este martes 7 de julio de 2026. El movimiento telúrico ocurrió a las 12:11 del mediodía y su epicentro se localizó a 28 kilómetros al suroeste de la localidad de Jacó. De acuerdo con el Observatorio Vulcanológico y Sismológico de la Universidad Nacional (Ovsicori-UNA), el evento tuvo una profundidad de 22 kilómetros. Las autoridades de emergencia no reportaron heridos ni afectaciones estructurales de gravedad.

El director del organismo técnico, Esteban Chaves, explicó que el temblor se originó frente a la entrada del golfo de Nicoya. El especialista detalló que la causa del fenómeno responde al roce y la subducción de la placa del Coco bajo la placa del Caribe. Hasta la 1:40 de la tarde de la misma jornada, las estaciones de medición registraron un total de veintiún réplicas de baja magnitud, todas con escalas inferiores a 2,5.

El epicentro del sismo se ubicó a 28 kilometros al suroeste de Jacó. Crédito: OVSICORI

La actividad sísmica regular caracteriza a la región del Pacífico costarricense por la acumulación y liberación constante de energía. Los habitantes de distintas provincias reportaron que el movimiento se percibió con intensidades variables entre leves y fuertes según la zona. En las redes sociales, la ciudadanía destacó que varias aplicaciones móviles de alerta temprana emitieron notificaciones segundos antes del sismo principal. Esto permitió que parte de la población civil se ubicara rápidamente en lugares seguros.

Costa Rica está posicionada geográficamente en una de las zonas tectónicas más activas de toda Centroamérica. El territorio nacional experimenta un promedio superior a los 3.000 temblores anuales debido a la interacción de placas y fallas locales. Sin embargo, la gran mayoría de estos eventos resultan imperceptibles para la población general en su cotidianidad. Solo una pequeña fracción anual supera la escala de 4,0 y genera alertas en los centros urbanos.

La península y el golfo de Nicoya constituyen históricamente puntos sensibles donde suelen concentrarse los movimientos más notorios. La infraestructura constructiva del país y los planes de educación pública evolucionaron para responder a esta constante amenaza natural. Los protocolos de evacuación se aplican con regularidad en hospitales, centros educativos y oficinas de Gobierno. Las autoridades insistieron en la importancia de mantener la calma durante las réplicas.

El sismo se percibió en distintas provincias del país y generó más de veinte réplicas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El personal científico del Ovsicori-UNA ratificó que mantendrá un monitoreo permanente de toda la actividad sismotectónica en la zona afectada. Las redes de medición continúan enviando datos en tiempo real para evaluar el comportamiento del subsuelo costero. Los expertos recordaron que la liberación de energía mediante réplicas pequeñas es un proceso normal de estabilización de las fallas geológicas tras un sismo principal.

Los comités locales de emergencia instaron a la ciudadanía a seguir únicamente las informaciones oficiales emitidas por los canales técnicos. La preparación ciudadana permanente y el uso de herramientas tecnológicas vigentes resultan claves para reducir riesgos ante futuros imprevistos. Las operaciones comerciales, viales y portuarias en la provincia de Puntarenas y alrededores continuaron desarrollándose con absoluta normalidad tras la inspección inicial.


(Con información de Infobae)

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