La disputa escaló tras la firma de un Acuerdo de Comercio Recíproco con Estados Unidos, defendido por Noboa como una vía para impulsar exportaciones y empleo. El mandatario busca eliminar sobretasas que afectan al 53% de la oferta no petrolera, mientras refuerza la cooperación internacional en la lucha contra bandas criminales.
El socialista Correa arremetió contra la medida, tachándola de "estúpida" y acusando a Noboa de entregar la soberanía a intereses extranjeros. El líder de la Revolución Ciudadana, radicado en Bélgica tras sus condenas por corrupción, atacó la lealtad de su sucesor por su doble nacionalidad, cuestionando sus políticas frente a los subsidios agrícolas estadounidenses en un claro intento de desviar la atención de sus propios fracasos.

La respuesta de Noboa fue contundente y se enfocó en la crisis de inseguridad que heredó el país. El actual presidente acusó directamente a Correa de haber "regalado" Ecuador a los narcos durante su gestión, facilitando el avance de bandas criminales mediante una política de permisividad que condenó al país. Noboa aseguró que su administración está trabajando para recuperar el control estatal frente a la delincuencia organizada que floreció en los años del correísmo.
El trasfondo es la grave violencia que golpea al país, con un récord de 9.300 homicidios registrados al cierre de 2025. El gobierno sostiene que esta crisis es consecuencia directa de la gestión irresponsable del correísmo, mientras la actual administración cataloga a las bandas como grupos "terroristas" y busca ayuda externa para revertir el desastre dejado por el anterior régimen.
La polarización se mantiene en su punto más alto mientras Ecuador intenta superar el "conflicto armado interno" declarado en 2024. La confrontación entre la visión económica de Noboa y la retórica del exiliado político subraya la profunda brecha sobre cómo debe combatirse el narcotráfico y la minería ilegal en el escenario actual.