Un terremoto de magnitud 4,1 en la escala de Richter sacudió este mediodía la región de Murcia, haciéndose sentir con claridad en múltiples municipios de la comunidad autónoma y en las provincias adyacentes de Alicante y Albacete. El Instituto Geográfico Nacional (IGN) precisó que el evento telúrico se produjo a las 11:59 horas a una profundidad de cinco kilómetros, localizando su epicentro definitivo en el municipio de Pliego, tras haber realizado una primera estimación que situaba el origen en Librilla con una magnitud de 3,9.
A pesar del susto generado entre la población por la intensidad de la sacudida, que se prolongó durante varios segundos, los servicios de emergencias del 112 confirmaron que no se han registrado daños materiales ni personales. En los primeros treinta minutos posteriores al temblor, la sala del 112 atendió cerca de 80 llamadas procedentes de localidades tan distantes como Bullas o la ciudad portuaria de Cartagena, cuyos habitantes notificaron haber sentido la vibración.
De acuerdo con las escalas de intensidad del IGN, el seísmo alcanzó un grado 4 en las pedanías de Javalí Nuevo, Mula y La Puebla, sintiéndose con intensidades entre 3 y 4 en municipios como Molina de Segura, Ceutí, Abanilla y la propia ciudad de Murcia. Por su parte, en los territorios colindantes de Alicante y Albacete, la percepción del movimiento telúrico se mantuvo en un grado 2, calificado como débil por los organismos de monitoreo.

El evento de este domingo vuelve a poner de relieve la particular condición geológica de la región de Murcia, considerada una de las zonas de mayor peligrosidad y frecuencia sísmica de la península ibérica. La memoria histórica del territorio alberga precedentes de gran severidad, siendo el más reciente el terremoto de Lorca registrado el 11 de mayo de 2011, cuando un seísmo de magnitud 5,1 dejó un saldo de nueve fallecidos, más de 300 heridos y daños en el patrimonio arquitectónico y habitacional.
Asimismo, la hemeroteca tectónica del levante contabiliza importantes antecedentes en Mula en 1999, Cehegín en 1948, y los episodios de Torrevieja en 1829 y Lorca en los siglos XVI y XVII. Ante esta realidad geofísica, los organismos de Protección Civil recuerdan la importancia de mantener la calma y seguir las recomendaciones oficiales de seguridad ante la ocurrencia de temblores de mediana y baja magnitud.
(Con información de EFE y The Objective)