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Tribunal de apelaciones en Texas despeja el camino para aplicar ley de arresto de migrantes ilegales
Una vista con un dron muestra la puesta de sol sobre los migrantes mientras se paran a lo largo del lado estadounidense del Río Grande (REUTERS)

Tribunal de apelaciones en Texas despeja el camino para aplicar ley de arresto de migrantes ilegales

Al validar la potestad de Texas para arrestar y deportar a quienes ingresan de forma ilegal, la justicia se alinea con la doctrina de control estricto que promueve la administración del presidente Donald Trump

El tribunal federal de apelaciones del 5.º Circuito, con sede en Nueva Orleans, despejó el camino para la aplicación de las disposiciones fundamentales de la ley de control migratorio de Texas. La resolución judicial, adoptada mediante una votación de 2-1, interrumpió de forma inmediata la vigencia de una medida cautelar que mantenía congelada la normativa estatal. Con este fallo, las fuerzas policiales de Texas recuperan la autoridad legal para arrestar y procesar la expulsión de extranjeros sospechosos de haber cruzado la frontera con México de manera ilegal.

La decisión de la Corte de Apelaciones representa una victoria para el fiscal general de Texas, el republicano Ken Paxton (quien actualmente compite por un escaño en el Senado de los EE. UU.), luego de que apelara con celeridad la suspensión temporal impuesta semanas atrás por el juez de distrito David Ezra. El tribunal superior ratificó la viabilidad de la iniciativa texana, devolviendo a la entidad federal las herramientas necesarias para salvaguardar su territorio ante el desbordamiento de los flujos migratorios.

La entrada en vigor de la iniciativa, conocida en el ámbito legislativo como la ley SB 4, cuenta además con un respaldo político crucial desde Washington. La actual administración del presidente Donald Trump adoptó la firme determinación institucional de abandonar de forma definitiva el litigio que la gestión demócrata de Joe Biden había promovido en los tribunales federales con la intención de asfixiar y anular la normativa de Texas.

La sede del Tribunal de Apelaciones del 5to Distrito en Nueva Orleans (Jonathan Bachman/Associated Press)

Colectivos radicales como la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) y el Proyecto de Derechos Civiles de Texas manifestaron públicamente su frustración ante un dictamen que aparta sus estrategias de litigio corporativo. Previamente, en una demostración de rigor jurídico, el pleno del 5.º Circuito ya había rechazado las pretensiones de estas agrupaciones con una votación de 10-7, dictaminando con total claridad que las ONG carecían de la legitimidad y la posición legal idónea para interferir en las políticas de seguridad del Estado.

Dentro de la arquitectura penal que da forma a la SB 4 se destacan pautas rigurosas que cierran los vacíos legales tradicionalmente aprovechados por las mafias de tráfico humano. La normativa tipifica como un delito grave a nivel estatal el hecho de que un ciudadano extranjero intente reingresar a los Estados Unidos tras haber sido objeto de un proceso formal de expulsión o deportación previa. La firmeza de la ley texana establece que esta sanción criminal se aplicará con total rigor, independientemente de si los infractores alegan poseer algún tipo de permiso federal posterior o si se encuentran en vías de tramitación de documentos de residencia permanente.

Asimismo, la ratificación judicial concede de forma explícita a los jueces magistrados del estado de Texas la potestad jurídica autónoma para dictar y ejecutar órdenes de deportación sin necesidad de depender de la lenta burocracia de las agencias federales de Washington. Esta descentralización operativa agilizará de manera sustancial la expulsión de indocumentados, permitiendo una descongestión de los centros de detención locales y un restablecimiento inmediato de la soberanía estatal. 


(Con información de Reuters)

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