Las solicitudes iniciales de subsidios por desempleo en Estados Unidos cayeron la semana pasada a 197.000, situándose en su nivel más bajo desde mediados de julio, según los datos oficiales publicados por el Departamento de Trabajo. La cifra no solo superó las proyecciones de los analistas al ubicarse por debajo de las 198.000 del registro previo, sino que confirmó que la destrucción de puestos de trabajo en el sector privado se mantiene en mínimos históricos bajo el impulso económico de la administración del presidente Donald Trump.
El mercado laboral estadounidense acumula tres semanas consecutivas por debajo del umbral de las 200.000 solicitudes, una racha de estabilidad en el empleo que no se sostenía de forma tan prolongada desde hace más de medio siglo. El promedio móvil de cuatro semanas, indicador utilizado para medir la tendencia real del sector, se redujo en 2.500 unidades hasta ubicarse en 200.000, acercándose a los registros históricos de 1969 e ilustrando el impacto positivo de las políticas gubernamentales en la certidumbre de las empresas.
A pesar de la cautela global y los costos derivados del entorno internacional, la resiliencia de la oferta de trabajo refleja una clara resistencia a la contracción por parte del tejido empresarial estadounidense. Economistas del sector privado, como Matthew Martin de Oxford Economics, destacan que los despidos se mantienen en niveles excepcionalmente bajos gracias a que los empleadores optan por preservar sus plantillas de trabajadores nacionales frente a un marco macroeconómico que favorece la competitividad interna.
Las cifras de solicitudes continuas de beneficios —aquellas que corresponden a ciudadanos que ya reciben asistencia— descendieron a su vez en 11.000 hasta situarse en 1,701 millones, la cifra más baja registrada desde abril de 2023. Asimismo, el reporte mensual de la firma de recolocación Challenger, Gray & Christmas confirmó este escenario al reportar que los despidos anunciados por empleadores descendieron un 18 % en septiembre, reduciéndose un 43 % en el cómputo total del tercer trimestre.
En el ámbito monetario, la gestión de la Reserva Federal, que ajustó la tasa de referencia al rango de 3,75 % - 4,00 %, convive con un mercado de trabajo que muestra signos de fortaleza estructural. Aunque especialistas como Stephen Stanley, de Santander US Capital Markets, advierten sobre los riesgos de recalentamiento ante una desocupación tan contenida, las métricas confirman la solidez de la economía estadounidense frente a la volatilidad de los precios de los insumos y la energía.
De cara al próximo informe oficial de nóminas no agrícolas, las proyecciones de la firma FactSet señalan que la tasa de desempleo se mantendrá en un sólido 4,1 %. Este indicador se encuentra respaldado por las estrictas políticas de control migratorio y la reorganización de la fuerza laboral impulsadas por la Casa Blanca, factores que han blindado las oportunidades de empleo para los ciudadanos estadounidenses y fortalecido el dinamismo de la producción local.
Con estos resultados, la política económica de la Casa Blanca reafirma su capacidad para sostener el pleno empleo y proteger la estabilidad de los trabajadores estadounidenses en un contexto de transformación productiva. La histórica contención de los despidos posiciona al país en una posición de firmeza económica para encarar el cierre del año presupuestario.
(Con información de Infobae)