El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que su país ya ha logrado una victoria decisiva en la guerra contra el régimen de Irán, aunque dejó claro que Washington no abandonará el conflicto hasta asegurarse de que la amenaza quede completamente neutralizada.
Durante un acto con tono de campaña celebrado en Hebron, Kentucky, el mandatario republicano sostuvo que la superioridad militar estadounidense se impuso desde el inicio de la ofensiva.
“Nunca te gusta decir demasiado pronto que ganaste. Pero ganamos”, afirmó Trump ante los asistentes. “En la primera hora ya estaba prácticamente terminado”, agregó.
El presidente destacó el impacto de la operación militar liderada por Estados Unidos, señalando que las fuerzas estadounidenses lograron destruir gran parte de las capacidades militares del régimen iraní. Entre los golpes más importantes mencionó la destrucción de 58 buques de guerra de la marina iraní, un golpe significativo para la infraestructura naval del país.
Trump también aseguró que la ofensiva ha debilitado gravemente la capacidad militar del régimen.
“Hemos destruido virtualmente a Irán”, afirmó el mandatario, al destacar la eficacia de las fuerzas armadas estadounidenses en el conflicto.
Sin embargo, pese a declarar que la guerra está prácticamente decidida, Trump insistió en que Estados Unidos no tiene intención de retirarse antes de completar sus objetivos estratégicos.
🇮🇷🇺🇸‼️ | En una entrevista con Axios, Donald Trump fue inapelable en sus declaraciones y aseguró: "De Irán no queda prácticamente nada, no nos queda nada por atacar. De hecho tenemos objetivos que podríamos borrar en una hora y ese país nunca más se volvería a levantar. Podría… pic.twitter.com/t63YotBCNA
— UHN Plus (@UHN_Plus) March 11, 2026
“No queremos irnos demasiado pronto, ¿verdad? Tenemos que terminar el trabajo”, dijo el presidente, en referencia a la necesidad de asegurar que el régimen iraní no pueda reconstruir su capacidad militar en el corto plazo.
El mandatario explicó que una retirada prematura podría provocar que la amenaza vuelva a surgir en pocos años.
“No queremos tener que volver cada dos años”, añadió, sugiriendo que la estrategia de Washington apunta a lograr un resultado definitivo que garantice la estabilidad regional.
La administración estadounidense ha defendido la operación como una medida necesaria para evitar una amenaza mayor para la seguridad internacional, mientras continúa evaluando los próximos pasos en el conflicto.