Según detalló el propio presidente al periodista Trey Yingst, Estados Unidos facilitó cargamentos masivos de equipo militar destinados a las fuerzas prodemocracia que se enfrentaban en las calles a la brutal represión de la Guardia Revolucionaria. Esta estrategia de apoyo directo a la insurgencia cambió la política exterior de Washington, que pasó de las sanciones económicas a la intervención activa para forzar un cambio de régimen desde el interior.
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— UHN Plus (@UHN_Plus) April 5, 2026
El Presidente Donald Trump confirmó en una entrevista telefónica con Fox News que Estados Unidos envió cargamentos masivos de armamento a los manifestantes iraníes para fomentar un levantamiento interno contra el régimen de los ayatolás. El mandatario… pic.twitter.com/y4z4tpkfC1
Para llevar a cabo esta arriesgada maniobra, la inteligencia estadounidense utilizó a las milicias kurdas como intermediarios logísticos, aprovechando su conocimiento del terreno y sus rutas de suministro hacia el corazón de Irán. Trump admitió que, aunque la operación fue de gran envergadura, "no todo el equipo llegó a su destino final" debido a las dificultades propias de una zona de guerra y a la interceptación de algunos convoyes por parte de las fuerzas de seguridad del régimen socialista-teocrático.
“Enviamos armas a los manifestantes porque tienen derecho a defenderse y a luchar por su libertad. Queríamos que ese levantamiento tuviera los medios necesarios para ganar. Utilizamos a los kurdos, son gente valiente, aunque siempre hay pérdidas en el camino”, aseguró el presidente Trump durante la entrevista con Fox News.
Esta admisión llega en un momento de máxima tensión, con un ultimátum sobre la mesa para la reapertura del Estrecho de Ormuz y tras semanas de bombardeos conjuntos entre EE. UU. e Israel contra objetivos estratégicos en Teherán. La revelación de que la Casa Blanca armó a la oposición civil justifica, a ojos de la administración Trump, la necesidad de proteger a quienes comparten los valores de libertad de Occidente frente a un régimen que ha sido calificado repetidamente por el Departamento de Estado como el mayor patrocinador del terrorismo en el mundo.
La respuesta de Teherán no se ha hecho esperar, calificando la confesión de Trump como una "prueba irrefutable" de la injerencia extranjera y una violación flagrante de la soberanía nacional. Sin embargo, para los sectores de la resistencia iraní en el exilio y los manifestantes que aún resisten en las provincias periféricas, el respaldo armamentístico de Washington es visto como el único camino viable para acabar con una dictadura que ha respondido a las peticiones de democracia con miles de ejecuciones y una represión sangrienta.