Ali Khamenei, líder supremo del régimen islamista de Irán, murió este sábado tras los ataques aéreos conjuntos ejecutados por Estados Unidos e Israel en Teherán. La información fue confirmada por el presidente Donald Trump a través de su cuenta oficial en Truth Social, poniendo fin a horas de especulación sobre el paradero del dirigente de 86 años.
🇺🇸🇮🇷🇮🇱‼️ | URGENTE — El Presidente Donald J. Trump confirmó oficialmente la muerte de Ali Khamenei en un comunicado en Truth Social, calificándolo como un momento histórico y asegurando que es justicia para las víctimas del régimen iraní. Washington afirma que la operación fue… pic.twitter.com/o1CGIcVf49
— UHN Plus (@UHN_Plus) February 28, 2026
Horas antes, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu había señalado que existían “indicios claros” de que el ayatollah no había sobrevivido a los bombardeos dirigidos contra su complejo de seguridad en la capital iraní. Posteriormente, medios israelíes informaron que tanto Netanyahu como Trump habrían sido notificados con evidencia visual de la eliminación del líder del régimen.
La muerte de Khamenei representa uno de los golpes más significativos contra la dictadura iraní desde la revolución de 1979.
Cuatro décadas al frente de la dictadura iraní
Ali Khamenei asumió como líder supremo en 1989, tras la muerte de Ruhollah Khomeini, fundador de la República Islámica. Desde entonces, concentró el poder absoluto sobre las Fuerzas Armadas, el poder judicial, los servicios de inteligencia y la poderosa Guardia Revolucionaria.

Antes de llegar a la cúspide, fue presidente entre 1981 y 1989. Su ascenso al máximo cargo requirió una reforma constitucional que flexibilizó los requisitos religiosos exigidos originalmente para el liderazgo supremo.
Nacido en 1939 en Mashad, Khamenei fue discípulo de Khomeini y participó activamente en la oposición al régimen del Shah. Tras la revolución, ocupó posiciones clave dentro del nuevo aparato político-religioso.
En 1981 sobrevivió a un atentado que le dejó secuelas permanentes en una de sus manos. Ese mismo año fue elegido presidente y consolidó su posición durante la guerra entre Irán e Irak.
Consolidación del poder y represión interna
Durante sus más de 35 años como líder supremo, Khamenei fortaleció el control del régimen sobre todas las instituciones del Estado. La Guardia Revolucionaria se convirtió en el principal sostén del sistema, ampliando su poder militar y económico.
Bajo su mando, el régimen reprimió con dureza cualquier intento de apertura política. Las protestas sociales fueron sofocadas mediante detenciones masivas y uso de fuerza letal. El malestar social se intensificó especialmente desde 2022, tras la muerte de Mahsa Amini bajo custodia de la llamada “policía de la moral”, un hecho que desató movilizaciones masivas en todo el país.
La represión sistemática fue uno de los pilares de la permanencia del régimen en el poder.
Política exterior y confrontación con Occidente
En el plano internacional, Khamenei sostuvo una línea abiertamente antiestadounidense y antiisraelí. Bajo su liderazgo, Irán expandió su influencia regional mediante el financiamiento y apoyo a grupos armados como Hezbollah, Hamas y los hutíes en Yemen.
Para Israel y Estados Unidos, esa red de alianzas convirtió a Teherán en un factor desestabilizador en Medio Oriente. El presidente Donald Trump ha sostenido reiteradamente que el régimen iraní representa una amenaza directa para la seguridad internacional, especialmente por su programa nuclear y su respaldo a organizaciones consideradas terroristas por Occidente.
La ofensiva conjunta que culminó con la eliminación de Khamenei fue presentada por Washington como una acción destinada a neutralizar esa amenaza.
Incertidumbre sobre la sucesión
La muerte del líder supremo abre un escenario complejo dentro del régimen iraní. La Constitución establece que la Asamblea de Expertos debe designar al sucesor, pero las divisiones internas podrían generar tensiones en la cúpula.

Tras la muerte del presidente Ebrahim Raisi, considerado uno de los posibles herederos políticos, comenzaron a circular versiones sobre una eventual candidatura de Mojtaba Khamenei, hijo del líder fallecido. Sin embargo, distintas facciones dentro del régimen podrían disputar el control del poder.
El control de la Guardia Revolucionaria será determinante en esta transición.
Un punto de inflexión en Medio Oriente
La figura de Khamenei dominó la política iraní durante más de tres décadas. Su liderazgo consolidó una dictadura teocrática con fuerte proyección regional y estructura represiva interna.
Con su muerte, el régimen enfrenta el desafío más importante desde 1989. La estabilidad del sistema dependerá ahora de la cohesión de sus aparatos de seguridad y de la capacidad de sus dirigentes para evitar fracturas internas.
Mientras tanto, el presidente Donald Trump ha reafirmado que la prioridad de Estados Unidos es garantizar la seguridad global y frenar las amenazas provenientes del régimen iraní, marcando una postura firme frente a uno de los actores más confrontativos de la región.