El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ordenó la salida inmediata de la embajadora estadounidense en Grecia, Kimberly Guilfoyle, en medio de investigaciones abiertas por la Oficina del Inspector General del Departamento de Estado.
La vocera del Ejecutivo, Katie Zacharia, confirmó en rueda de prensa que la Casa Blanca solicitó la renuncia de la diplomática, cerrando una gestión marcada por polémicas éticas y filtraciones en la prensa norteamericana. El propio mandatario ya había expresado públicamente su decepción tras conocerse los expedientes de la investigación.
De acuerdo con revelaciones del diario The Wall Street Journal, Guilfoyle habría incurrido en graves faltas a la ética pública al aceptar viajes de lujo sufragados por corporativos griegos y exigir prebendas para facilitar accesos a la Casa Blanca e invitaciones a eventos privados con la familia presidencial. Adicionalmente, se conoció que solicitó a un financista republicano el pago de una tarjeta de crédito por 100.000 dólares como condición para gestionar contactos gubernamentales en Washington.
El comportamiento de la ex presentadora de televisión erosionó la posición de la delegación en Atenas, tras trascender comentarios suyos durante reuniones oficiales donde aludió al derrocamiento de ejecutivos europeos y la supuesta capacidad de Washington para incidir en la estabilidad política de Grecia.
Con la salida de Guilfoyle, la administración estadounidense reafirma la tolerancia cero frente a faltas a la integridad y garantiza el alineamiento ético de su cuerpo diplomático en misiones clave.
(Con información de EFE)