El Departamento del Tesoro, mediante la OFAC, emitió la Licencia General N.º 53 este martes 24 de marzo. Esta medida autoriza transacciones vinculadas a la provisión de bienes y servicios necesarios para el funcionamiento de las delegaciones. La normativa busca operativizar las sedes diplomáticas tras el restablecimiento de relaciones anunciado a comienzos de mes.

La licencia permite que los fondos se destinen tanto al mantenimiento oficial de las misiones como al uso personal de empleados y familiares. Queda estrictamente prohibido que estos recursos se utilicen para la reventa o actividades ajenas a la función diplomática. Este alivio regulatorio es un paso técnico crucial para recibir a la delegación que enviará el gobierno interino.
Bancos e instituciones financieras de EE. UU. recibieron luz verde para manejar cuentas, procesar transferencias y otorgar créditos a las misiones venezolanas. Estas facultades estaban bloqueadas anteriormente bajo el régimen de sanciones. La apertura financiera está condicionada exclusivamente al marco de las funciones diplomáticas autorizadas por el Tesoro.
Pese a la flexibilización, la administración Trump mantiene la prohibición sobre la compra o venta de bienes inmuebles en territorio estadounidense. Tampoco se permiten transacciones que violen otras leyes vigentes o que involucren a entidades aún sancionadas. La Casa Blanca asegura así que el flujo de capital sea fiscalizado y limitado a la operatividad básica.
La medida coincide con los preparativos de la delegación venezolana para viajar a Washington y avanzar en el diálogo bilateral. Este proceso de normalización ocurre en un contexto de máxima presión sobre los remanentes del sistema anterior. El gobierno estadounidense facilita la logística necesaria para asegurar que la representación venezolana tenga las herramientas mínimas para su labor.