El Departamento de Estado, mediante su programa Recompensas por la Justicia, busca datos sobre los líderes que planifican y ejecutan actos terroristas a nivel global. Esta iniciativa forma parte de la escalada en la ofensiva estadounidense e israelí en Oriente Medio, que ya cumple su decimosexto día consecutivo.
La lista incluye a figuras clave como Mojtaba Jameneí, el nuevo líder supremo iraní, quien asumió el cargo tras el asesinato de su padre el pasado 28 de febrero. La administración Trump sostiene que el CGRI es responsable de atentados históricos contra ciudadanos e instalaciones estadounidenses desde 1979.

El estado de salud de Mojtaba Jameneí es motivo de disputa. Mientras el secretario de Guerra, Pete Hegseth, aseguró que el líder estaba herido y desfigurado, el canciller iraní, Abbas Araqchi, desmintió estas afirmaciones. Araqchi insistió en que el líder supremo está cumpliendo con sus deberes constitucionales.
Otros nombres incluidos en la lista son Ali Larijani, jefe de seguridad nacional de Irán, y Ali Asghar Hejazi, exjefe de gabinete del fallecido ayatolá Alí Jameneí. Con esta recompensa, Washington busca desestabilizar la cúpula de mando de una organización que designó oficialmente como terrorista en 2019.
Esta medida se suma a las tensiones crecientes en la región, donde la ofensiva militar busca reducir la influencia de las facciones iraníes. La recompensa, de hasta 10 millones de dólares, representa una estrategia de presión directa sobre los niveles más altos del mando militar y político en Teherán.