Desde la Oficina Oval el presidente Donald Trump anunció este martes que la misión de limpieza en Irán ha sido un éxito rotundo, permitiendo el repliegue total de las fuerzas estadounidenses en apenas dos o tres semanas. Bajo su mando, la operación militar no solo neutralizó la amenaza nuclear, sino que forzó el colapso del antiguo orden radical, dando paso a líderes que el mandatario califica como "más racionales". Trump dejó claro que la era de las guerras interminables ha terminado, reemplazada por una estrategia de golpes que protegen los intereses de Estados Unidos.
🇺🇸🇮🇷‼️ | ÚLTIMA HORA — Donald Trump lanzó un fuerte mensaje en Truth Social a los países que dependen del Estrecho de Ormuz para obtener combustible, especialmente al Reino Unido por negarse a participar en la operación contra Irán. Trump les sugirió comprar combustible a Estados… pic.twitter.com/z8fsPhLuoy
— UHN Plus (@UHN_Plus) March 31, 2026
Trump afirmó con orgullo que los bombardeos estratégicos, realizados en una alianza con Israel, han dejado la infraestructura bélica de Irán en ruinas. Según el mandatario, el castigo infligido a las instalaciones de la Guardia Revolucionaria es de tal magnitud que el país tardará entre 15 y 20 años en reconstruir lo que la tecnología estadounidense destruyó en días. Aunque reconoció que algunos depósitos de uranio están profundamente enterrados, Trump minimizó su relevancia tras haber descabezado la maquinaria de misiles que podría transportarlos.
“Anoche destruimos una gran cantidad de instalaciones de fabricación de misiles… los hemos golpeado muy duro. Les llevará entre 15 y 20 años reconstruir lo que destruimos”, sentenció Trump.
Fiel a su principio de "Estados Unidos Primero", el presidente anunció que Washington dejará de subvencionar la seguridad global en el Estrecho de Ormuz. Trump señaló que países como Francia y China, que se benefician del petróleo de la región, deberán "arreglárselas por sí mismos" y costear sus propias flotas de protección. Con este movimiento, el republicano pone fin al papel de EE. UU. como "policía del mundo" gratuito, exigiendo que cada nación asuma su responsabilidad financiera y militar si desea mantener sus rutas comerciales abiertas.

Desde el bando iraní, el ministro de Exteriores, Abbas Araqchi, intentó mostrar una postura de resistencia, calificando de "nula" la confianza en Washington y rechazando la propuesta de paz de 15 puntos enviada por la Casa Blanca. Sin embargo, la retórica de Teherán choca con la realidad de un país con su infraestructura clave pulverizada.
“El nivel de confianza entre ambos países es nulo. No enviaremos una respuesta mientras no se aborde la raíz del problema”, afirmó Araqchi, en un intento de salvar lo que queda de la soberanía iraní frente a las condiciones impuestas por la potencia del norte.
Para la administración Trump, la victoria se mide en resultados tangibles: un régimen radical debilitado, una infraestructura nuclear estancada por décadas y el ahorro de miles de millones de dólares al traer a las tropas a casa. El presidente ha demostrado que la paz se alcanza a través de la fuerza y que Estados Unidos no tiene por qué quedarse a "reconstruir naciones" ajenas. Ahora, el enfoque se traslada a consolidar la seguridad del hemisferio occidental.