Durante su discurso ante el Congreso, el presidente Donald J. Trump abordó la creciente tensión con el régimen de Irán y dejó abierta la posibilidad de una acción militar si no se alcanza un acuerdo que impida el desarrollo de armas nucleares por parte de Teherán.
Aproximadamente a los 90 minutos de su intervención, Trump afirmó que no permitirá que el que describió como el “principal patrocinador del terrorismo en el mundo” obtenga un arma nuclear. Señaló que el régimen iraní ha respaldado a grupos militantes, ha reprimido violentamente protestas internas y continúa desarrollando misiles y capacidades nucleares que, según su administración, representan una amenaza regional y potencialmente directa para Estados Unidos.

“El régimen y sus proxies asesinos han propagado nada más que terrorismo, muerte y odio”, sostuvo el mandatario republicano. También acusó a Irán de reactivar su programa nuclear y de trabajar en misiles que podrían alcanzar territorio estadounidense en el futuro.
En paralelo al discurso, Estados Unidos ha reforzado su presencia militar en Medio Oriente, lo que ha incrementado las especulaciones sobre un posible conflicto si las negociaciones sobre el programa nuclear iraní no prosperan. Trump ha expresado en reiteradas ocasiones su frustración por la falta de avances concretos en las conversaciones.
Quieren un acuerdo, pero no hemos escuchado esas palabras clave: ‘Nunca tendremos un arma nuclear. - afirmó el presidente.
Teherán, por su parte, insiste en que su programa nuclear tiene fines civiles y energéticos. Tras el discurso, voceros del régimen iraní rechazaron las acusaciones estadounidenses y calificaron las declaraciones como “mentiras”.
Horas antes de la intervención presidencial, el secretario de Estado, Marco Rubio, ofreció una sesión informativa clasificada al llamado “Grupo de los Ocho” del Congreso, que incluye a líderes legislativos y a los presidentes de los comités de inteligencia.
Desde el Partido Demócrata surgieron críticas a la posibilidad de una acción militar sin debate público amplio. El líder demócrata en el Senado advirtió que cualquier decisión de esa magnitud debería ser discutida abiertamente con la ciudadanía y el Congreso.

La cuestión iraní representa un desafío político delicado para Trump. Su base electoral respalda una política exterior firme bajo la doctrina de “America First”, pero también ha manifestado rechazo a las llamadas “guerras eternas” como Irak y Afganistán. Encuestas recientes indican que una mayoría de estadounidenses considera que el uso de la fuerza militar debe limitarse a amenazas directas e inminentes contra el país.
El presidente recordó que el año pasado ordenó ataques contra instalaciones vinculadas al programa nuclear iraní y sostuvo que su administración ha debilitado significativamente esas capacidades. Sin embargo, sus asesores han advertido recientemente que Irán estaría cerca de lograr la capacidad técnica para fabricar armas nucleares.
En su mensaje final sobre el tema, Trump combinó firmeza y apertura diplomática: afirmó que prefiere la paz y destacó conflictos que, según él, ha contribuido a resolver o desescalar. No obstante, subrayó que no dudará en confrontar amenazas contra Estados Unidos.