La Administración Trump ha elevado la presión sobre el gobierno interino en Venezuela al integrar formalmente al Secretario de Guerra, Pete Hegseth, en la estructura de mando que supervisa la gestión de Delcy Rodríguez. Esta decisión marca un punto de inflexión en la política exterior hacia Caracas, donde la influencia estadounidense deja de ser una negociación diplomática liderada por Marco Rubio para transformarse en una tutela con una dimensión militar explícita. El mensaje de la Casa Blanca es contundente: el proceso de transición en el país no admite desviaciones y su cumplimiento será monitoreado directamente por el Pentágono.
Desde el éxito de la Operation Absolute Resolve en enero pasado, que culminó con la captura del dictador Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, la relación entre ambos gobiernos ha entrado en una fase de subordinación operativa. El diario ABC ha confirmado que Hegseth se sumará a los canales de comunicación periódicos con el ejecutivo venezolano para fiscalizar dos pilares críticos para la seguridad nacional estadounidense: el desmantelamiento definitivo de los grupos armados irregulares y la erradicación de las redes de narcotráfico que durante años operaron con impunidad desde el territorio venezolano.
🇺🇸🇻🇪‼️ | LO ÚLTIMO — El Presidente Donald Trump ordenó incorporar un componente militar directo en la supervisión de Washington sobre el gobierno interino en Caracas encabezado por Delcy Rodríguez. La medida suma al Secretario de Guerra Pete Hegseth a los canales de coordinación… pic.twitter.com/vrUS90tfgM
— UHN Plus (@UHN_Plus) March 13, 2026
A pesar de las especulaciones, esta medida no constituye una ocupación militar, sino la consolidación de un sistema de control jerárquico. Delcy Rodríguez, consciente de la nueva realidad geopolítica, ha optado por una política de cooperación total, facilitando desde el 12 de marzo el acceso a recursos clave como el crudo y el oro bajo la estricta mirada de Washington. La reapertura de los yacimientos de petróleo es, sin duda, la moneda de cambio principal con la que Caracas intenta demostrar su utilidad ante una Casa Blanca que prioriza la estabilidad energética y regional por encima de cualquier otra consideración.
La presencia de Hegseth en los diálogos diarios refuerza la función coercitiva de Estados Unidos, utilizando el despliegue naval activo en el Caribe como una disuasión permanente. Este dispositivo militar, que se mantiene en alerta tras el arresto de Maduro, garantiza que la hoja de ruta impuesta por Trump no sufra retrocesos. El objetivo es asegurar que la transición política sea irreversible, bloqueando cualquier intento de los remanentes del antiguo régimen de reagruparse o de los grupos criminales transnacionales de recuperar sus espacios de poder.