El presidente Donald Trump aseguró que Irán lo ha contactado para reiniciar conversaciones bilaterales. Tras el fracaso en Islamabad, afirmó que el régimen está desesperado por negociar debido a la presión asfixiante. Trump fue tajante: no permitirá que Teherán avance en su programa nuclear ni que chantajee al mundo.

Desde el Despacho Oval, el mandatario defendió el bloqueo total de los puertos iraníes iniciado este lunes. Trump advirtió que la Marina tiene órdenes de eliminar de inmediato cualquier embarcación enemiga que intente vulnerar el cerco. Destacó que el flujo internacional sigue firme, con un récord de 34 barcos cruzando la zona.
“Nos ha contactado la otra parte. Quieren llegar a un acuerdo a toda costa”.
El mandatario reiteró que la opción militar sigue vigente si Irán no cede en sus ambiciones. La estrategia de máxima presión continuará hasta que la república islámica acepte las condiciones de seguridad impuestas por Washington. Para Trump, la paz regional depende de erradicar las capacidades atómicas del estado terrorista.
Trump también respondió a las críticas del papa León XIV, quien pidió el fin de la guerra. El presidente descartó disculparse y calificó al pontífice de "débil", insistiendo en que su visión es errónea. Subrayó que no modificará su estrategia ante el Vaticano, pues considera vital mantener la fuerza ofensiva actual.

“No hay nada por lo que disculparse. Está equivocado. El papa ha sido muy contrario a lo que estoy haciendo y no podemos permitir que Irán tenga capacidad nuclear”.
Sobre el Caribe, el mandatario adelantó que Cuba podría ser el próximo objetivo tras resolver la crisis iraní. Describió a la isla como una "nación en colapso" y recordó el sufrimiento de los cubano-estadounidenses. Trump enfatizó que el asedio petrolero seguirá firme, evaluando cada envío de crudo de forma individual.
El presidente sugirió que, tras la caída de Maduro, el régimen cubano está al borde del abismo. Mencionó la posibilidad de una "toma de control amistosa" si la crisis persiste, tras décadas de mal gobierno. Esta postura refuerza el compromiso de la Casa Blanca de erradicar regímenes que amenazan la libertad hemisférica.
“Cuba es una nación en colapso. Vamos a llevar a cabo esta iniciativa y es posible que hagamos una parada en Cuba una vez que hayamos concluido con esto”.
Finalmente, Trump concluyó que la isla ha sido gobernada de forma espantosa por Fidel Castro durante años. Reiteró que ve al régimen cubano al borde del colapso y no descarta una intervención futura. Según el mandatario, se considera seriamente esta posibilidad si la crisis política y económica en la nación persiste.