La Administración de Donald Trump ha modificado este lunes 23 su estrategia militar en Oriente Medio al anunciar una pausa de cinco días en sus planes de acabar con la infraestructura energética de Irán. Esta decisión surge tras lo que el mandatario ha calificado como "conversaciones muy buenas y productivas" con Mohammad Bagher Ghalibaf, presidente del Parlamento iraní. Washington ha identificado a Ghalibaf como la figura operativa más respetada y con capacidad de mando real tras la decapitación de las principales estructuras jerárquicas del régimen en las semanas previas.

Trump ha pasado de un ultimátum de 48 horas a una tregua condicionada, demostrando que su objetivo no es una guerra eterna, sino la capitulación de la República Islámica y la reapertura total del Estrecho de Ormuz. La amenaza sigue sobre la mesa: si no hay un acuerdo de "resolución total" en el plazo establecido, el Pentágono tiene órdenes de atacar la mayor planta eléctrica del país el próximo viernes.
"Estamos tratando con un hombre que creo que es el más respetado y el líder... hemos borrado a casi todos los demás de las fases uno, dos y tres", afirmó el Presidente Trump en referencia a Ghalibaf ante la ausencia de un mando visible en Teherán.
El vacío de poder en Irán es crítico debido al estado del nuevo Líder Supremo, Mojtaba Khamenei, quien según informes de inteligencia permanece oculto y posiblemente herido tras los bombardeos del 28 de febrero. Trump ha señalado que Mojtaba está "dañado" y que su incapacidad para aparecer públicamente ha forzado a Ghalibaf (un veterano de la Guardia Revolucionaria con perfil de gestor) a asumir la interlocución.
🇺🇸🇮🇷‼️ | ÚLTIMA HORA — Según informes del New York Post y el Jerusalem Post, la Administración de Donald Trump está negociando directamente con Mohammad Bagher Ghalibaf, presidente del parlamento iraní. El propio Presidente Trump confirmó que, tras haber borrado al liderazgo del… pic.twitter.com/Mx564nlCIO
— UHN Plus (@UHN_Plus) March 23, 2026
A pesar del tono conciliador de la Casa Blanca, el Ministerio de Exteriores iraní ha negado oficialmente la existencia de estas conversaciones directas, calificando el anuncio de Trump como "guerra psicológica". Sin embargo, fuentes de la inteligencia regional confirman que Pakistán está actuando como mediador clave en este diálogo de última hora.
Ghalibaf ha advertido que cualquier ataque a las centrales eléctricas de Irán convertiría las desalinizadoras y refinerías de todo el Golfo en "objetivos legítimos", una amenaza que Trump parece estar desactivando a través de la negociación directa.
Este giro diplomático ha tenido un impacto inmediato en los mercados, con una caída en el precio del barril de Brent ante la esperanza de que el Estrecho de Ormuz deje de ser un campo de batalla. La estrategia republicana es utilizar la vulnerabilidad extrema del régimen para imponer un control compartido del Estrecho y neutralizar la amenaza nuclear. Trump ha demostrado que puede destruir el liderazgo de una nación enemiga y, apenas días después, sentar al sobreviviente más capaz para dictar los términos de una nueva era en la región.