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Turismo en Cuba colapsa un 37,2% tras el cerco financiero al régimen y la fuga masiva de cadenas internacionales

La salida de gigantes hoteleros presionados por las sanciones de Washington contra el conglomerado militar GAESA ha provocado el cierre del 73% de las instalaciones del país

Turismo en Cuba colapsa un 37,2% tras el cerco financiero al régimen y la fuga masiva de cadenas internacionales
Photo by Carlos Torres / Unsplash

El sector turístico en Cuba atraviesa el desplome más severo de su historia reciente al registrar la llegada de apenas 419.863 visitantes internacionales entre enero y julio, lo que representa una contracción drástica del 37,2% respecto a la cifra alcanzada en el mismo período de 2025. Según los datos publicados por la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI), la captación de divisas por esta vía continúa en caída libre, muy lejos del récord histórico de 4,7 millones de viajeros obtenido en 2018.

El colapso de la industria turística se agudizó tras la intensificación de las sanciones promovidas por la administración estadounidense de Donald Trump. La aplicación de medidas y las restricciones operativas impuestas a las entidades vinculadas al conglomerado militar GAESA (controlador de la infraestructura hotelera local) precipitaron la asfixia del modelo estatal. A esta presión se sumó el bloqueo petrolero y la amenaza de congelación de activos para cualquier corporación que preste asistencia o mantenga alianzas financieras con la cúpula comunista de La Habana.

Como consecuencia del cerco legal y económico, siete gigantes de la hostelería global rescindieron sus contratos de gestión en la isla durante el primer semestre de 2026. Firmas de amplio trayecto en el país como las españolas Meliá, Iberostar y Barceló, la canadiense Blue Diamond, la indonesia Archipiélago International y la turca ATG completaron su salida total del mercado cubano. Esta desinversión masiva afectó directamente al 46% de las habitaciones bajo administración compartida, dejando inoperativo al 73% de los hoteles del país y forzando a más de 25.000 trabajadores a una situación de disponibilidad laboral.

La aguda escasez de combustible provocó la cancelación masiva de vuelos e inmovilizó el transporte interno, al tiempo que los cortes eléctricos prolongados paralizaron los servicios básicos de la red hotelera. Asimismo, las principales centrales de reserva como Booking.com, Expedia y Trivago, junto con los sistemas globales de distribución de boletos, eliminaron de sus plataformas a las instalaciones cubanas, aislando tecnológicamente a la isla de los circuitos comerciales internacionales.

El desplome se manifestó de forma generalizada en los mercados clave tradicionales. Las llegadas desde Canadá experimentaron una pérdida neta superior a los 350.000 visitantes, mientras que los flujos procedentes de Estados Unidos, Rusia y México alcanzaron mínimos históricos. Incluso las visitas de los cubanos residentes en el exterior (tradicional fuente de divisas) cayeron de 140.546 a apenas 88.525 personas, evidenciando el agotamiento de un modelo económico estatista incapaz de garantizar condiciones elementales de servicio y seguridad.

Las autoridades de la dictadura han intentado justificar la parálisis atribuyéndola al embargo norteamericano; sin embargo, analistas coinciden en que el desastre responde al fracaso estructural de un esquema de planificación centralizada que subordinó la infraestructura del país a los intereses de las Fuerzas Armadas. La caída en la ocupación hotelera (que se ubicó por debajo del 10% durante los meses de mayo y junio) confirma la inutilidad de las multimillonarias inversiones inmobiliarias ejecutadas por el régimen en los últimos años, dejando al país privado de su principal fuente de divisas.


(Con información de CiberCuba y EFE)

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