El presidente Volodymyr Zelensky confirmó el despliegue de personal especializado tras una solicitud de Washington. "Reaccionamos de inmediato", declaró el mandatario al confirmar que Kiev envió el equipo al día siguiente de la petición para apoyar la defensa de las instalaciones estadounidenses en la región.
Los ataques con drones Shahed han impactado centros operativos en Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Bahréin y Kuwait. En territorio kuwaití, estas operaciones resultaron en la muerte de seis militares estadounidenses, en el marco de la respuesta de Irán tras las bajas de líderes del régimen por acciones de Estados Unidos e Israel.

Los Shahed busca saturar los sistemas de defensa aérea, planteando un desafío financiero al enfrentar sistemas de bajo costo contra misiles interceptores de alta tecnología. El costo de un interceptor Patriot PAC-3 asciende a 3,8 millones de dólares, mientras que un dron iraní se estima entre 20.000 y 50.000 dólares.
El despliegue de especialistas ucranianos busca contrarrestar esta estrategia aprovechando su experiencia en el combate contra los activos aéreos de origen iraní. La colaboración pretende fortalecer la respuesta táctica frente a los sitios de lanzamiento y líneas de producción que el régimen iraní utiliza para sostener su ofensiva actual.
El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) ha emitido advertencias de seguridad para civiles iraníes ante la estrategia del régimen de utilizar zonas densamente pobladas para sus lanzamientos. Esta táctica operativa ha sido señalada por las autoridades estadounidenses como un factor adicional de riesgo en el despliegue de armamento por parte de Teherán.