Mediante una operación aérea coordinada, las fuerzas armadas y el Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) lograron penetrar las defensas enemigas para golpear infraestructuras críticas situadas en el interior de la Federación Rusa. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, confirmó el éxito de estas misiones, enmarcadas dentro de una estrategia de "sanciones de largo alcance" destinada a debilitar el aparato logístico y militar que sostiene la agresión del régimen de Vladímir Putin.
Uno de los objetivos prioritarios de la contraofensiva ucraniana fue la planta química de Azot, un complejo ubicado en la localidad de Novomoskovsk, en la región de Tula, a menos de 200 kilómetros al sur de Moscú. Las operaciones en esta factoría resultan fundamentales para el abastecimiento y la capacidad de producción de explosivos del ejército ocupante.

El propio gobernador de Tula, Dmitri Miliáev, se vio obligado a admitir que la incursión de los drones ucranianos provocó un gran incendio en una de las empresas de la zona, desarmando uno de los principales motores del suministro bélico del Kremlin.
De forma simultánea, las unidades tácticas del SBU alcanzaron objetivos en la región de Yaroslavl, una zona geográfica situada a más de 700 kilómetros de la frontera ucraniana y a unos 270 kilómetros al norte de la capital rusa. Los drones ucranianos impactaron un importante complejo de depósitos de combustible que almacena reservas energéticas que el régimen ruso utiliza para movilizar sus tropas en los frentes de ocupación.

Las autoridades de aviación civil de la federación se vieron forzadas a imponer restricciones de vuelo de emergencia en seis aeropuertos principales. Asimismo, un total de 28 regiones rusas permanecieron bajo alerta de ataque aéreo ininterrumpida, reflejando el volumen y el alcance de la flotilla tecnológica enviada por Kiev.
Además de las exitosas incursiones sobre suelo euroasiático, las fuerzas ucranianas reportaron golpes contra los nodos logísticos y de suministros que las tropas de ocupación mantienen en las regiones temporalmente invadidas de Ucrania. El mandatario ucraniano también aprovechó la jornada para extender su agradecimiento al Gobierno del Reino Unido por la reciente e importante captura de un petrolero perteneciente a la denominada "flota fantasma" rusa en aguas internacionales.
(Con información de Volodímir Zelenski en X y DW)