Un fallo técnico en los sistemas del proveedor privado NATS provocó la cancelación de más de cuatrocientos vuelos en el Reino Unido. La avería afectó con severidad a los principales aeropuertos de la región, generando demoras masivas en los itinerarios programados. Las autoridades aéreas informaron que el espacio aéreo se mantuvo abierto mientras los ingenieros trabajaban para resolver la contingencia.
La terminal de Heathrow concentró un número significativo de cancelaciones e interrupciones en sus salidas habituales. Por su parte, el aeropuerto de Gatwick registró demoras en más del treinta por ciento de sus operaciones previstas. El impacto logístico se extendió a otras ciudades británicas como Mánchester y Edimburgo, además del aeropuerto internacional de Dublín.
La avería se originó en el procesamiento automático de los planes de vuelo, afectando la coordinación de las salidas. Las aerolíneas British Airways, EasyJet e Iberia anunciaron la suspensión temporal de sus rutas hacia la capital británica por el resto de la jornada. Las compañías activaron protocolos de contingencia y compensación económica para atender a miles de pasajeros varados.
La ministra de Transportes de Reino Unido confirmó la identificación de la falla técnica y pidió disculpas públicas por los inconvenientes. No obstante, las autoridades advirtieron que la normalización total del servicio requerirá un tiempo prolongado de reestructuración operativa. La acumulación de aeronaves en tierra complicó el flujo de tráfico hacia el continente.
El incidente revivió el colapso registrado durante el mes de agosto de dos mil veintitrés en el mismo sistema de control. En aquella oportunidad, las interrupciones generaron pérdidas millonarias a las empresas de transporte por conceptos de compensaciones e indemnizaciones a usuarios. El nuevo evento reabre el debate sobre la capacidad de respuesta del sistema aeronáutico.
Las organizaciones reguladoras de la aviación habían exigido un ajuste estricto en los planes de contingencia tras la crisis anterior. Sin embargo, la repetición de fallos informáticos en la gestión de vuelos pone en entredicho las inversiones de la empresa prestadora. Los analistas del sector advierten sobre la vulnerabilidad del espacio aéreo británico frente a contingencias técnicas.
Las aerolíneas europeas continuarán reorganizando los itinerarios afectados durante los próximos días para mitigar las pérdidas económicas. Mientras tanto, los ingenieros de NATS mantienen las tareas de calibración en la plataforma informática para prevenir nuevos colapsos operativos. El tráfico aéreo mantendrá restricciones temporales hasta garantizar la seguridad plena de las aeronaves en ruta.
(Con información de EFE)