La sucesión de crímenes, perpetrados con modalidades de sicariato, ataques desde vehículos en movimiento y ajustes de cuentas, ha puesto en entredicho las políticas de seguridad del Estado. Esta crisis de orden público coincide con la víspera de la presentación de las estadísticas de criminalidad correspondientes al primer semestre del año, cuyo balance primario ya anticipa un repunte en la tasa nacional de muertes violentas.
El despliegue de violencia ha golpeado con especial crudeza a los vecindarios de la periferia de Montevideo y zonas del departamento de Canelones, evidenciando el uso descontrolado de armas de fuego. Entre los hechos más cruentos documentados por las fuerzas policiales destaca el asesinato de un joven de 21 años ejecutado por la espalda dentro de una barbería en el barrio Cerro, y un tiroteo en el barrio Marconi donde los sistemas de detección balística registraron más de 30 detonaciones consecutivas.

La violencia no ha discriminado perfiles, cobrando la vida tanto de ciudadanos con amplios antecedentes penales por narcotráfico como de trabajadores vecinales, e incluso dejando a un adolescente autista de 18 años herido de gravedad en el rostro. En el conflictivo sector de Cerro Norte, las balaceras provocaron escenas de pánico tras reportarse el ingreso de una bala perdida en el interior de un liceo local.
Ante este escenario de desprotección, el descontento de la opinión pública ha canalizado una ola de indignación hacia la gestión de las autoridades encargadas de resguardar el orden interno y la integridad de los ciudadanos.
"La seguridad es uno de los principales problemas de la gente. El ministro Carlos Negro está solo, sin respaldo electoral y sin resultados prácticos en las calles", manifestó el senador Andrés Ojeda, secretario general del opositor Partido Colorado.

A pesar del clamor de las fuerzas de oposición y de las críticas por la falta de efectividad en los planes de prevención del delito, el presidente izquierdista de la República, Yamandú Orsi, optó por blindar a su tren ejecutivo. En declaraciones ofrecidas a los medios de comunicación, el mandatario ratificó su total confianza en el ministro Carlos Negro, descartando la posibilidad de aceptar su dimisión.
El jefe de Estado justificó su postura argumentando que su gabinete cuenta con su respaldo constante frente a las presiones políticas, restando validez a las exigencias de renuncia formuladas por sus adversarios parlamentarios. Por su parte, el cuestionado ministro Carlos Negro reconoció la complejidad del panorama actual, confirmando que los datos oficiales reflejarán un incremento neto en la tasa de homicidios del país.
(Con información de Infobae)