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UNICEF estima que 680.000 niños necesitan asistencia urgente tras los destructivos sismos en Venezuela

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia alerta que 1,8 millones de personas se encuentran en situación de vulnerabilidad. Tras el arribo de un primer cargamento de 20 toneladas de insumos médicos y de saneamiento a Valencia

UNICEF estima que 680.000 niños necesitan asistencia urgente tras los destructivos sismos en Venezuela
Aldeas Infantiles SOS.

A cuatro días del doblete sísmico que sacudió el norte de Venezuela, la dimensión de la crisis humanitaria comienza a adquirir cifras alarmantes. El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) emitió un balance oficial este domingo estimando que al menos 1,8 millones de personas han quedado en situación de extrema vulnerabilidad, de las cuales unas 680.000 son niños, niñas y adolescentes que requieren atención prioritaria. El reporte coincide con la llegada del primer vuelo de asistencia aérea del organismo al país, destinado a contener el colapso de las redes sanitarias y de agua potable en las regiones más golpeadas.

Los terremotos de magnitud 7.2 y 7.5, registrados de manera consecutiva el pasado miércoles 24 de junio, constituyen el evento telúrico más destructivo que ha enfrentado la nación en más de un siglo. Evaluaciones preliminares basadas en análisis satelitales revelan que en Catia La Mar, una de las ciudades costeras más afectadas en el estado La Guaira, casi un tercio de la infraestructura residencial e institucional presenta daños severos o colapso total. Manuel Rodríguez Pumarol, representante de UNICEF en Venezuela, advirtió que los hospitales están operando muy por encima de su capacidad instalada, miles de infantes carecen de acceso a agua segura y cientos de planteles educativos han quedado inutilizables.

El impacto sobre el sistema escolar y de salud pública abarca el Distrito Capital y los estados La Guaira, Carabobo, Aragua y Falcón. De acuerdo con los monitoreos iniciales, solo en el Distrito Capital un total de 432 escuelas (equivalente a más de un tercio de los planteles de la región) sufrieron daños estructurales de consideración, comprometiendo el año escolar de miles de alumnos. Ante la emergencia, las autoridades civiles han comenzado a acondicionar aquellas instalaciones educativas que resultaron ilesas para utilizarlas como albergues temporales para las familias que perdieron sus hogares.

Daniel Echeverría.

Para hacer frente a la contingencia, UNICEF, en coordinación con el Gobierno de Venezuela y el sistema de agencias de las Naciones Unidas, activó un plan de respuesta ampliado con el que prevé alcanzar a 650.000 personas, incluyendo a 234.000 niños. El primer puente aéreo de ayuda se materializó este sábado 27 de junio con el aterrizaje en Valencia de una aeronave cargada con 20 toneladas métricas de suministros médicos esenciales, kits de potabilización de agua y materiales de saneamiento básico procedentes del almacén regional de UNICEF en Panamá. Se espera que un segundo cargamento de gran envergadura despegue en los próximos días desde el centro mundial de suministros en Copenhague, Dinamarca.

La combinación de ambos lotes humanitarios permitirá atender de manera inmediata las necesidades de más de 100.000 personas en los refugios. Sin embargo, para sostener el despliegue operativo y garantizar la protección de la infancia en las próximas semanas, la organización internacional calculó que se requieren al menos 52 millones de dólares estadounidenses dedicados exclusivamente a la emergencia por el terremoto. Este monto forma parte de un requerimiento presupuestario más amplio de Acción Humanitaria para la Infancia 2026 en el país, fijado en 137,6 millones de dólares.

Hasta el momento, UNICEF ha liberado 3,5 millones de dólares de sus propios fondos internos de reserva para financiar los costes logísticos del personal adicional y los primeros envíos de cargamentos. Los portavoces del organismo hicieron un llamado urgente a la comunidad de donantes internacionales para que provean financiamiento flexible de manera expedita, advirtiendo que la falta de recursos oportunos podría agravar las condiciones de desnutrición y salubridad de los menores de edad en las zonas de desastre.


(Con información de UNICEF)

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