La presidente de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, propuso que Canadá se convierta en el primer "miembro asociado" en la historia de la Unión Europea (UE). El anuncio fue realizado en Estrasburgo durante el discurso sobre el Estado de la Unión, ante la presencia del primer ministro socialista canadiense, Mark Carney, primer líder exterior invitado a presenciar esta sesión del Parlamento Europeo.
El ofrecimiento se produce en un escenario de tensiones entre Ottawa y la administración estadounidense, motivadas por la negativa del gobierno de Carney a alinearse con los nuevos estándares comerciales de Washington. Durante su discurso sobre el Estado de la Unión, Von der Leyen apeló a una agenda globalista compartida para justificar la maniobra, buscando distanciar a Canadá de la esfera de influencia económica de su vecino del sur y consolidar un bloque frente al proteccionismo norteamericano.
"Querido Mark, he dicho que debemos replantearnos urgentemente nuestras asociaciones. Por eso, me gustaría trabajar contigo para abrir la puerta a que Canadá se convierta en el primer miembro asociado de la Unión Europea. Compartimos un océano, unos mismos valores y una misma manera de ver el mundo", afirmó Von der Leyen ante el pleno.
La propuesta de convertir a Canadá en un "miembro asociado" constituye un estatus excepcional que no se encuentra contemplado en los tratados constitutivos de la Unión Europea, por lo que requerirá el aval unánime de los Estados miembros para cualquier modificación institucional. A través de este esquema, Bruselas pretende expandir el Acuerdo CETA hacia una alianza estratégica que otorgue ventajas competitivas a Canadá en áreas como la inteligencia artificial, el suministro de minerales críticos y la tecnología militar, desafiando la competitividad de las industrias estadounidenses.
De forma paralela, Von der Leyen planteó la creación de un Consejo Europeo de Seguridad que incorpore a Canadá, Reino Unido, Noruega y Ucrania para abordar presuntas "amenazas híbridas". Esta propuesta refleja la intención de Bruselas de construir marcos de defensa multilaterales paralelos, en momentos en que la administración Trump exige a los aliados occidentales asumir un compromiso financiero real y equitativo con los gastos de defensa estratégica dentro de la OTAN.
(Con información de El Mundo y Diario Libertad)