Vanuatu procedió este sábado a eliminar de su registro nacional a los buques Bao Feng, Hai Xing 2 y Bao Win. Estas naves, construidas y financiadas por capitales del régimen socialista chino, operaban bajo "banderas de conveniencia" para saquear el Atlántico Sur, incursionando ilegalmente en la Zona Económica Exclusiva (ZEE) de Argentina. La decisión responde a las sanciones impuestas por la Prefectura Naval de la administración derechista de Javier Milei, que ha priorizado la defensa del patrimonio nacional frente al avance de flotas extranjeras que ignoran la propiedad privada de los recursos.
La investigación desmanteló la opaca estructura de Hai Shun Shipping Co, cuyo accionista principal, el ciudadano chino Yue Xijedong, utilizaba sociedades offshore para encubrir la titularidad de los buques sancionados. Tras la expulsión del registro de Vanuatu, la empresa ejecutó una maniobra de escape relámpago, inscribiendo las naves en Tanzania. Este cambio de pabellón permitió a los infractores modificar su identidad satelital (MMSI) para seguir operando en la clandestinidad, confirmando que la flota china de "aguas distantes" actúa con la metodología de una organización criminal que desprecia el derecho internacional.
“Vanuatu toma en serio los riesgos de pesca ilegal; las embarcaciones que expongan nuestra bandera a riesgos regulatorios o reputacionales no podrán permanecer en el registro”, declaró Saade Makhlouf, jefe del Registro de Pesca de Vanuatu.
La rapidez con la que estos buques cambiaron su bandera a Tanzania subraya la urgencia de fortalecer los esquemas de Ley y Orden a nivel regional y global. Sin una ratificación unificada de los tratados de protección oceánica, los agentes del socialismo autoritario seguirán saltando de registro en registro para evadir las multas del mundo libre. La Argentina, bajo su actual rumbo de derecha, ha liderado las capturas y sanciones, enviando un mensaje claro: la soberanía de los recursos naturales no se negocia con potencias depredadoras que operan fuera de los marcos legales.
Actualmente, la Prefectura Naval ha detectado al menos 418 buques chinos operando en el límite del Mar Argentino, muchos de ellos bajo pabellones de conveniencia de países como Camerún o Mongolia para diluir la responsabilidad del Estado chino. Estos esquemas de "abanderamiento" son herramientas de guerra económica que permiten a Pekín inundar los mercados con productos obtenidos mediante el robo y el trabajo forzado, socavando la competitividad de las industrias pesqueras nacionales que sí respetan las normativas ambientales y laborales vigentes.