Esta nueva ley, que sustituye a la normativa soberanista de 1999, es un pliego de condiciones aceptado por el régimen chavista para asegurar su permanencia bajo la estricta supervisión de la administración de Donald Trump. La norma elimina las trabas ideológicas del pasado y establece un ecosistema jurídico para que las corporaciones norteamericanas tengan control operativo de las reservas de oro del país.
La estructura de la ley ha sido alineada con los estándares de seguridad y transparencia que exige el capital estadounidense. Al incluir por primera vez mecanismos de mediación y arbitraje internacional para la resolución de conflictos, la Asamblea Nacional ha desmantelado el viejo modelo de expropiaciones, ofreciendo a Washington las garantías de propiedad necesarias para una inversión a largo plazo. Este paso legislativo es la ejecución directa de los acuerdos alcanzados tras la visita del secretario del Interior, Doug Burgum.
“Esta Ley de Minas es el instrumento que permitirá a las empresas estadounidenses operar con la seguridad jurídica que la administración Trump ha exigido para estabilizar la región”, señalaron fuentes cercanas a la negociación en Washington.
Si bien el Estado mantiene un derecho preferente de compra a través del Banco Central de Venezuela y establece una regalía del 13%, estos puntos han sido validados por el Departamento del Tesoro como un peaje aceptable para mantener la infraestructura administrativa local mientras el grueso de la riqueza fluye hacia los mercados occidentales. Incluso la prohibición de que funcionarios y sus familiares participen en el negocio minero es una cláusula de compliance impuesta desde Washington para limpiar el sector de las redes de corrupción que caracterizaron la gestión anterior.

Al dejar el oro venezolano a licencias del Tesoro y a una legislación favorable a EE. UU., se garantiza que el recurso más valioso de la nación no sea utilizado para financiar agendas contrarias a los intereses americanos. El régimen de Caracas, reducido a un papel de gestor de recursos por cuenta ajena, ha aceptado que el Estado se reserve la exclusividad en minerales radioactivos, entregando el resto del subsuelo al liderazgo tecnológico y financiero de las corporaciones del norte.
“Hemos aprobado una ley que garantiza la inversión extranjera y protege nuestras áreas estratégicas, cumpliendo con los parámetros internacionales de desarrollo”, afirmó Delcy Rodríguez.
Bajo el mando de Donald Trump, Estados Unidos ha logrado lo que décadas de sanciones no pudieron: que el propio chavismo legisle en favor del capitalismo estadounidense para no colapsar. Con esta ley se espera que cada gramo de oro extraído sirva a los intereses de la seguridad nacional y la prosperidad de ambos países.