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Vladímir Putin admitió que Rusia sufre “problemas” de seguridad ante la intensificación de los ataques ucranianos

En una inusual declaración tras cuatro años de conflicto, el ruso reconoció el desgaste interno durante el congreso del partido gobernante

Vladímir Putin admitió que Rusia sufre “problemas” de seguridad ante la intensificación de los ataques ucranianos
REUTERS/ARCHIVO

Vladímir Putin admitió públicamente este domingo que su nación enfrenta "problemas" de seguridad fronteriza e interna debido a la reciente intensificación de las incursiones y ataques de represalia lanzados por Ucrania. Durante su intervención en el congreso del partido gobernante Rusia Unida, el mandatario intentó llevar tranquilidad a la población prometiendo blindar las infraestructuras críticas y garantizar la inviolabilidad del territorio nacional frente a lo que catalogó como arremetidas terroristas.

El pronunciamiento presidencial se produjo pocas horas después de que las fuerzas de Kiev ejecutaran una ofensiva aérea masiva con drones que obligó a activar las defensas antiaéreas en más de una docena de regiones rusas, incluida la capital. Aunque el Ministerio de Defensa ruso aseguró haber interceptado 213 aparatos no tripulados, los restos de los proyectiles causaron estragos en la infraestructura energética del sur del país. El gobernador de Krasnodar, Veniamin Kondratyev, confirmó que la caída de estos artefactos provocó un muerto, un herido y un incendio de grandes proporciones en la refinería de Slaviansk-na-Kubani, dañando severamente líneas eléctricas y un gasoducto local.

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El presidente ucraniano, Volodímir Zelensky, reivindicó la autoría del masivo bombardeo y detalló que las operaciones tácticas buscan asfixiar el aparato financiero y logístico que sostiene la maquinaria de guerra del Kremlin. Zelensky precisó que los drones autónomos de largo alcance alcanzaron con éxito la planta de Krasnodar y otra refinería estratégica en la región de Yaroslavl, ubicada a unos 700 kilómetros de la frontera común.

La sistemática campaña de sabotaje contra las cadenas de suministro energético ha comenzado a generar un impacto crítico en la península de Crimea, territorio ilegalmente anexado por el régimen ruso en 2014. Las autoridades prorrusas de la región se vieron obligadas a declarar el "estado de emergencia" en un intento desesperado por administrar el severo desabastecimiento de combustible y los recurrentes apagones eléctricos que paralizan las principales ciudades.

Desde Kiev sostienen que estas incursiones constituyen una retribución justa y necesaria ante los diarios y despiadados bombardeos que las tropas rusas ejecutan contra la población civil y las redes de luz ucranianas.

La jornada dominical estuvo marcada por la continuidad de las hostilidades en ambos lados del frente de batalla, registrándose nuevos bombardeos cruzados con víctimas civiles. La administración militar de Kiev reportó al menos dos heridos tras un ataque ruso con misiles balísticos dirigidos a la capital, mientras que ofensivas previas de Moscú causaron dos muertos en Dnipropetrovsk y Sumi.

A pesar de las severas dificultades logísticas admitidas por el autócrata ruso, el alto mando militar del Kremlin ratificó su intención de mantener la ofensiva armada en los territorios ocupados del este de Ucrania. Diversos analistas internacionales coinciden en que el reconocimiento de estas fallas internas por parte de Putin busca preparar a la opinión pública para un recrudecimiento de las medidas de control estatal y el despliegue de mayores defensas en torno a los activos económicos del país.


(Con información de Infobae)

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