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Xi Jinping lanza una ofensiva fiscal global contra los chinos más ricos para gravar sus activos en el extranjero

El gobierno comunista exigirá un tributo del 20% sobre dividendos e intereses obtenidos a través de fideicomisos internacionales

Xi Jinping lanza una ofensiva fiscal global contra los chinos más ricos para gravar sus activos en el extranjero
Presidente de China, Xi Jinping. Consejo de Estado de China vía X/@chinascio

El gobierno de China inició una ofensiva fiscal sobre el patrimonio extranjero de las grandes fortunas del país para cobrar, desde el 22 de octubre, una tasa del 20% sobre dividendos e intereses obtenidos a través de fideicomisos internacionales. Según reveló el Financial Times, la normativa alcanza a activos heredados y revisará las ganancias del período 2023-2025, otorgando un plazo de 90 días para regularizar las deudas tributarias.

La medida busca ampliar la recaudación del Gobierno central y profundizar el proyecto de "prosperidad común" impulsado por el presidente Xi Jinping, exigiendo una mayor carga fiscal a quienes acumularon riqueza durante la expansión económica. Como parte de esta campaña, las autoridades dieron instrucciones a entidades financieras para examinar transacciones y ganancias de capital de sus clientes adinerados desde el año 2000.

La ofensiva provocó inquietud en Hong Kong y Singapur, donde familias empresarias evalúan vender acciones e inmuebles de lujo o solicitar préstamos para cubrir los compromisos impositivos. La exigencia fiscal sorprendió a los fundadores de negocios creados durante la apertura económica que se encontraban preparando la transmisión de sus activos y empresas a las nuevas generaciones.

Ante los controles, firmas de gestión patrimonial en Nueva York registraron un aumento de consultas y aperturas de cuentas procedentes de inversores que buscan trasladar fondos a Estados Unidos. La condición de exención de impuestos a ganancias de capital para no residentes y la falta de intercambio automático bajo los estándares de la OCDE convirtieron a ese mercado en un destino alternativo.

No obstante, expertos y asesores señalan que renunciar a la ciudadanía o adoptar residencia extranjera no resuelve la situación para los ejecutivos que mantienen negocios y cotizan en el mercado continental. Además, cerrar los fideicomisos internacionales de forma anticipada también activa el cobro de la tasa del 20%, dejando a los empresarios sin margen de maniobra.

Analistas advierten que la presión sobre los grandes patrimonios y el sector privado puede minar la confianza de un segmento que genera cerca del 80% del empleo en China. La tensión para Beijing radica en incrementar sus ingresos fiscales sin desincentivar a los empresarios que consideran que el costo de asumir riesgos en el país es cada vez más alto.


(Con información de Infobae)

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