Volodímir Zelenski ha ofrecido formalmente al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, una colaboración estratégica para neutralizar ataques aéreos masivos. Durante una entrevista con i24NEWS, el líder ucraniano destacó que ambos países poseen capacidades complementarias que podrían "cerrar el cielo" ante la amenaza común que representan los drones y misiles desarrollados por Irán.
Ucrania posee una experiencia única tras tres años de conflicto enfrentando los drones kamikaze Shahed, los cuales han sido perfeccionados en combate real. Zelenski advirtió que Rusia no solo produce estos aparatos en sus propias fábricas, sino que suministra componentes críticos a Irán, detectados recientemente en restos de drones caídos en Oriente Medio.

A pesar de que Israel ha declinado ofertas previas para evitar tensiones con Moscú, Zelenski reveló que emisarios israelíes han contactado recientemente con su administración. El mandatario insistió en que la combinación de los sistemas antibalísticos estadounidenses y la red de defensa antiaérea ucraniana es la única forma de proteger infraestructuras críticas ante ataques saturados.
El presidente ucraniano también extendió esta propuesta a Estados Unidos, pese a que Donald Trump ha restado importancia a la ayuda de Kiev en la región. Zelenski argumentó en el New York Post que los misiles Patriot no son suficientes por sí solos para frenar oleadas masivas de drones de bajo coste, requiriendo la tecnología de interceptación que Ucrania ya ha desplegado en Jordania y países del Golfo.
Kiev ya ha enviado equipos de expertos a Catar, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí para asesorar en la defensa contra la tecnología iraní. Zelenski subrayó que las modificaciones realizadas por rusos e iraníes al modelo Shahed original representan un peligro creciente no solo para Ucrania, sino para todos los aliados occidentales considerados enemigos por el eje Moscú-Teherán.
La propuesta de Zelenski busca formalizar un eje de defensa tecnológica que permita optimizar los recursos existentes en un escenario de guerra híbrida. Para el líder ucraniano, ignorar la cooperación técnica en este momento podría tener consecuencias devastadoras para la seguridad global, dado el ritmo de producción masiva de armamento no tripulado que Rusia está facilitando a sus socios.