Volodímir Zelenski exigió a la Unión Europea la creación de una alternativa financiera para su país tras el bloqueo de Budapest a un préstamo de 90.000 millones de euros. En una entrevista con Politico, el mandatario definió este veto no como una disputa bilateral, sino como un desafío que afecta a la integridad y los valores de todo el continente europeo.
El líder ucraniano acusó al primer ministro húngaro, Viktor Orbán, de bloquear el financiamiento y el tránsito de armas en sintonía con la narrativa de Vladímir Putin. Según Zelenski, Budapest condiciona la liberación de los fondos a que Ucrania restablezca el flujo de crudo ruso a través del oleoducto Druzhba, el cual permanece inoperativo desde enero debido a daños causados por ataques rusos.

Zelenski manifestó que reparar la infraestructura dañada requeriría cerca de un mes y medio, pese a que la destrucción fue provocada por fuerzas rusas. El mandatario cuestionó la exigencia de realizar tales reparaciones en medio de un conflicto activo, advirtiendo sobre los riesgos de seguridad y las posibles catástrofes ambientales si las instalaciones vuelven a ser blanco de nuevos bombardeos.
En relación a su vínculo con Putin, el presidente ucraniano reafirmó que existe una animadversión mutua y calificó a su homólogo ruso de "asesino". Ante los cuestionamientos del presidente estadounidense, Donald Trump, sobre los esfuerzos para alcanzar la paz, Zelenski insistió en que las presiones internacionales deben dirigirse hacia Moscú y no hacia el país invadido.
El mandatario reiteró que Ucrania mantiene el compromiso de finalizar la guerra con prontitud, pero enfatizó que la unidad europea es indispensable para sostener la defensa nacional. La solicitud de un "plan B" responde a la necesidad urgente de asegurar los recursos económicos que permitan la continuidad de las operaciones ucranianas ante la estrategia de bloqueo persistente por parte de Budapest.
La situación refleja una profunda división interna en la UE, donde las posturas de Hungría ponen en riesgo el paquete de ayuda diseñado para la estabilidad de Kiev. Mientras la crisis energética y las tensiones diplomáticas se intensifican, el gobierno ucraniano espera que las instituciones europeas logren consensuar una ruta financiera que garantice el apoyo frente a la agresión externa.