El Museo del Louvre necesita un plan de renovación y transformación de gran envergadura debido a que no existe una solución milagrosa para garantizar su seguridad, según declaró su presidente, Christophe Leribault. A casi un año del robo ocurrido en el museo más visitado del mundo, el directivo explicó que las operaciones para asegurar el recinto requieren obras estructurales en el edificio histórico y en sus infraestructuras.
El incidente del 19 de octubre de 2025, en el cual un grupo de hombres sustrajo en ocho minutos joyas de la Corona valoradas en más de 100 millones de dólares, puso en evidencia las fallas de seguridad del recinto. La sustracción se ejecutó a plena luz del día mediante el uso de una grúa, afectando la imagen de una institución que el año pasado recibió a cerca de nueve millones de visitantes.
Desde el suceso, la administración ha implementado medidas inmediatas como la colocación de cámaras en los puntos más críticos y la securización de los accesos. Leribault, quien asumió el cargo en febrero, señaló que la ejecución del plan de seguridad —dotado con 83 millones de euros— avanza a paso firme tras las críticas iniciales por retrasos en su puesta en marcha.
El presidente de la pinacoteca destacó la complejidad operativa que supone llevar a cabo estas reformas de infraestructura manteniendo el museo abierto al público. A pesar del despliegue policial e intercambios de información con las autoridades de Bélgica e Italia, las joyas robadas continúan sin aparecer, aunque cuatro sospechosos han sido detenidos.
Tras el robo, el Museo del Louvre ha enfrentado otros contratiempos internos, incluyendo huelgas del personal, filtraciones de agua y fraudes en la venta de entradas. Esta serie de incidentes ha derivado en una crisis institucional que apresura la necesidad de ejecutar las reformas anunciadas.
(Con información de AFP / Infobae)