A las puertas de una jornada electoral decisiva en Colombia, el candidato presidencial Abelardo de la Espriella fijó una postura radical respecto a la política exterior de su eventual gobierno. Al ser consultado sobre cómo articulará el relacionamiento con la líder del régimen chavista, Delcy Rodríguez, el aspirante descartó cualquier acercamiento bilateral autónomo o cumbre presidencial directa.
En su lugar, el líder político notificó que toda interacción con Rodríguez se gestionará de manera estricta a través del Departamento de Estado de los Estados Unidos, argumentando que es desde Washington donde realmente se controla y ejecuta el proceso de transición hacia la democracia en Venezuela.
🇨🇴🇻🇪🇺🇸‼️| Abelardo de la Espriella tiene decidido que no tratará con Delcy Rodríguez y la relación con Venezuela será por otra vía: “Espero que el regreso de la democracia en Venezuela sea pronto. Cualquier relación con la presidencia será a través del Departamento de Estado de… pic.twitter.com/rgQWf7pOKJ
— UHN Plus (@UHN_Plus) May 30, 2026
Esta definición diplomática se conoció en una entrevista exclusiva con el diario El Tiempo, donde De la Espriella analizó los intensos meses de campaña y planteó sus principales propuestas estructurales para el país. Con un discurso presidencialista el candidato se mostró convencido de obtener un triunfo definitivo en la primera vuelta de este 31 de mayo, apalancado en lo que denomina "la manada del Tigre".

Al evaluar un posible escenario de balotaje frente a Iván Cepeda, del Pacto Histórico, el abogado minimizó la necesidad de pactos tradicionales con la clase política, asegurando que su única alianza es directamente con las bases populares.
En el plano de las alianzas de centro derecha, de la Espriella envió un mensaje de apertura, pero con un tono de liderazgo unificado. Manifestó que figuras como Paloma Valencia y sus seguidores terminarán sumándose de forma natural a sus filas, al tiempo que ratificó su profunda admiración y respeto hacia el expresidente Álvaro Uribe Vélez, a quien calificó como una voz necesaria a la que siempre consultará y escuchará.
Por otra parte, rechazó de manera tajante la propuesta de una Asamblea Nacional Constituyente promovida por los sectores vinculados a Gustavo Petro e Iván Cepeda, calificándola como una "estrategia para hacerse tiranía", y prometió, en cambio, ser un férreo defensor de la Constitución de 1991.
La visión internacional de Abelardo de la Espriella no solo se limita al cerco diplomático sobre el régimen de Caracas, sino que busca insertar a Colombia en la renovada ola de mandatarios de derecha que ha reconfigurado el mapa político de América Latina. En sus declaraciones a El Tiempo, el candidato identificó sintonías programáticas y de carácter con varios presidentes de la región. Destacó la firmeza del chileno José Antonio Kast para imponer la autoridad, la gallardía del boliviano Rodrigo Paz y la necesidad de cooperar estrechamente con el ecuatoriano Daniel Noboa para someter a las organizaciones criminales que operan en las fronteras comunes.
Sin embargo, sus mayores elogios estuvieron dirigidos hacia los presidentes de El Salvador y Argentina, Nayib Bukele y Javier Milei, a quienes señaló como los nuevos referentes de la gestión pública en el continente. De la Espriella ponderó que ambos líderes demostraron que la autoridad no es opcional para un jefe de Estado, celebrando que "cerraron el puño ante una izquierda que estaba desbordada en la región" y devolvieron el orden a sus respectivas sociedades.

En materia de seguridad interna, el candidato de la Espriella delineó un plan de choque inmediato para contrarrestar la crisis que hereda el gobierno de Gustavo Petro. Entre sus primeras medidas de gobierno resalta la orden perentoria a las Fuerzas Militares para capturar o dar de baja a los cabecillas narcoterroristas, la ejecución de bombardeos a campamentos criminales y la meta de destruir 330.000 hectáreas de coca.
El aspirante presidencial detalló a El Tiempo una receta económica de corte liberal para corregir el déficit fiscal superior al 6% del PIB sin recurrir al aumento de impuestos. Por el contrario, prometió la eliminación de tributos como el gravamen a los movimientos financieros (4x1000) y un recorte de la burocracia estatal para alcanzar un crecimiento proyectado del 7%. Esta propuesta se complementa con un plan de choque de 90 días para estabilizar el sistema de salud mediante la emisión de deuda pública para sanear las deudas de las EPS.
(Con información de El Tiempo)