Un tribunal penal de la ciudad de Magdeburgo, en el este de Alemania, condenó este viernes a cadena perpetua a Taleb Jawad al Abdulmohsen, un ciudadano de nacionalidad saudí hallado culpable de cometer un atentado masivo a finales de 2024. El dictamen judicial impone la pena más severa contemplada en el código penal germano tras encontrarlo penalmente responsable de seis delitos de asesinato consumado y de más de 300 tentativas. Debido a la magnitud del caso, los magistrados determinaron la "especial gravedad" del crimen, reservándose de forma explícita el derecho a dictar una orden de internamiento permanente sin posibilidad de optar a la libertad condicional.
Los hechos enjuiciados se remontan a las vísperas festivas de diciembre de 2024, cuando el procesado irrumpió de forma deliberada a bordo de un vehículo de alquiler tipo SUV de alta potencia en la concurrida plaza del Mercado Viejo de Magdeburgo. El automóvil avanzó a una velocidad aproximada de 50 km/h arrasando con los puestos del tradicional mercadillo navideño. El ataque costó la vida a un niño de nueve años y a cinco mujeres con edades comprendidas entre los 45 y los 75 años, además de dejar un balance superior a los 300 heridos, muchos de los cuales arrastran discapacidades físicas permanentes.

El perfil del agresor, un médico de 51 años que laboraba en un centro asistencial de alta seguridad para delincuentes con patologías mentales, desconcertó inicialmente a los organismos de inteligencia. Al Abdulmohsen residía en Alemania desde el año 2006 como refugiado y obtuvo formalmente el asilo político en 2016. Las investigaciones ministeriales determinaron que el atacante no figuraba en las listas de vigilancia terrorista tradicionales, dado que sus motivaciones no se correspondían con el integrismo religioso.
El macrojuicio, que se inició formalmente en noviembre de 2025 bajo la tutela de la Fiscalía de Naumburgo, concluyó tras ocho meses de complejas audiencias desarrolladas en una sala construida especialmente por motivos de seguridad. Durante las sesiones testificaron cerca de 100 personas y más de 200 damnificados comparecieron representados como parte civil. A lo largo del litigio, el acusado mantuvo una postura errática, recurriendo a teorías de la conspiración y protagonizando una huelga de hambre. El fiscal jefe, Matthias Böttcher, enfatizó ante el tribunal que el reo no demostró "ningún atisbo de remordimiento" por las vidas truncadas.
En sus declaraciones ante el estrado, el facultativo saudí admitió haber planificado la ruta y conducido el coche, pero alegó que el atropello masivo de los transeúntes no fue intencionado. Asimismo, esgrimió argumentos confusos alegando que las instituciones germanas discriminaban a los refugiados políticos opositores a la monarquía saudí frente a los ciudadanos procedentes de otras regiones de Oriente Medio. No obstante, los peritajes forenses desmontaron la estrategia de la defensa: si bien los especialistas le diagnosticaron un trastorno narcisista de la personalidad, los exámenes concluyeron que conservaba plenas facultades cognitivas y era penalmente imputable.
(Con información de AFP y ABC)