Wilson Joseph, alias "Lanmò San Jou" (líder de la banda criminal 400 Mawozo), solicitó la mediación de las Naciones Unidas (ONU) para abrir un "diálogo de paz", acorralado por el despliegue de seguridad ejecutado en la periferia de Puerto Príncipe.
La solicitud del jefe pandillero (por quien el Gobierno de los Estados Unidos ofrece una recompensa de un millón de dólares tras el secuestro de 17 misioneros norteamericanos en 2021) se formalizó mediante una misiva dirigida al secretario general de la ONU, António Guterres. El reclamo de impunidad por parte de la estructura 400 Mawozo se produce exactamente diez días después de la llegada de más de 2.000 soldados salvadoreños a la capital haitiana, desplegados con la orden directa de rescatar a cuatro militares de El Salvador retenidos por las pandillas tras una emboscada registrada el pasado 18 de octubre en Croix-des-Bouquets.
La retórica victimista del capo criminal, quien pide suspender la ofensiva alegando la necesidad de evitar "pérdidas humanas", se divulga tras una incursión combinada de la Policía Nacional de Haití (PNH) en el sector de Arcahaie, donde resultaron neutralizados al menos 20 integrantes de las bandas armadas. La contundencia operacional ha dejado sin margen de maniobra a los grupos irregulares que lucran del secuestro, el narcotráfico y la extorsión.
Desesperación criminal ante el modelo de firmeza y control militar
La súplica de negociación por parte del cabecilla de 400 Mawozo revela el colapso operativo de las estructuras delictivas frente a la presencia de fuerzas de seguridad instruidas bajo doctrinas de tolerancia cero. Las advertencias de respuesta lanzadas por la administración del presidente salvadoreño, Nayib Bukele, desarticularon la hegemonía territorial que las pandillas mantenían sobre la población civil.
Analistas de seguridad estratégica destacan que ceder ante pretendidos "diálogos de paz" propuestos por prófugos internacionales solo sirve para oxigenar al crimen organizado y debilitar la autoridad de la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF). El combate al narcoterrorismo en la isla exige mantener la presión táctica hasta la rendición incondicional y la captura de la cúpula pandillera.
(Con información de EFE)