Asunción cumplirá 500 años desde su fundación en 2037, pero Paraguay ya comienza a preparar una transformación de la capital que pretende ir mucho más allá de los festejos por el quinto centenario.
La iniciativa Asunción 500 Años plantea utilizar la histórica fecha como catalizador para recuperar el centro de la ciudad, impulsar nuevas inversiones, atraer nuevamente residentes, poner en valor el patrimonio histórico y abordar algunos de los principales desafíos urbanos que deberá enfrentar la capital paraguaya durante las próximas décadas.
El objetivo es que 2037 no represente el final del proyecto, sino un punto dentro de una estrategia considerablemente más amplia.
“Si queremos hablar de planificación tenemos que hablar a un plazo mucho más largo”, afirmó Carlos Renato Máas Franco, coordinador de la Comisión Asunción 500 Años, durante una entrevista en el programa Tribuna, emitido por Paraguay TV.

La visión planteada contempla pensar la ciudad con un horizonte de al menos 50 años.
Una estrategia conjunta para transformar Asunción
La Comisión Asunción 500 Años, creada en 2024, reúne a diferentes instituciones con responsabilidades relacionadas con el desarrollo de la capital.
Entre sus integrantes se encuentran la Oficina de la Primera Dama, el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), la Secretaría Nacional de Cultura (SNC), la Secretaría Nacional de Turismo (Senatur), la Municipalidad de Asunción y el Ministerio del Interior.
Uno de los principales propósitos de la comisión es coordinar las diferentes iniciativas que afectan a la ciudad y generar acuerdos que permitan desarrollar proyectos con una visión común.
La estrategia busca evitar que las obras públicas, los programas culturales, las inversiones privadas y las iniciativas urbanísticas avancen de manera aislada.
La intención es construir una hoja de ruta compartida para la Asunción de las próximas décadas.
Y parte de esa transformación ya ha comenzado.
US$100 millones para transformar la Franja Costera
Entre las iniciativas actualmente en ejecución se encuentra el proyecto de Resiliencia para la Franja Costera de Asunción, financiado por el Banco Mundial con una inversión aproximada de US$100 millones.
El programa contempla diferentes intervenciones relacionadas con el centro histórico, además de la revitalización y puesta en valor del Parque Caballero.
Uno de sus componentes sociales más importantes será la reubicación de más de 550 familias que actualmente viven en zonas inundables de la Chacarita, que serán trasladadas hacia un área segura dentro del denominado barrio Ecoinclusivo.
El proyecto pretende combinar así renovación urbana, recuperación de espacios públicos y soluciones para comunidades expuestas históricamente a las inundaciones.
A estas actuaciones se suman otras iniciativas destinadas a recuperar el patrimonio de la capital, incluyendo la restauración de la Recoleta y otros edificios históricos.
El gran desafío: volver a vivir en el centro
Uno de los problemas fundamentales identificados es el progresivo vaciamiento residencial del centro histórico.
Durante décadas, numerosas familias y actividades económicas fueron desplazándose hacia otras zonas de Asunción y posteriormente hacia las ciudades del área metropolitana.
El resultado ha sido la existencia de edificios, viviendas y espacios actualmente vacíos o subutilizados en una de las zonas con mayor valor histórico y cultural del país.
La estrategia de Asunción 500 Años pretende revertir esta tendencia.
Máas Franco señaló que actualmente existe un creciente interés del sector privado por recuperar y reutilizar propiedades ociosas del centro, lo que podría acelerar su transformación.
Uno de los proyectos mencionados corresponde a una universidad privada que proyecta llevar durante los próximos 24 meses a más de 1.500 estudiantes extranjeros para residir en el centro histórico.
La llegada de nuevos habitantes podría contribuir directamente a recuperar la actividad económica de la zona.
Más residentes significan también mayor demanda de comercios, restaurantes, supermercados, entretenimiento, transporte y servicios.
“Es un momento interesante para el centro histórico, que puede volver a brillar como lo hizo en décadas anteriores”, señaló Máas.
El objetivo, explicó, es recuperar un centro con mayor actividad comercial, cultural y educativa y atraer nuevamente a los residentes.
Lima, Panamá y Río de Janeiro como referencias
Asunción no es la primera capital latinoamericana que debe afrontar el deterioro o vaciamiento de su centro histórico.
Precisamente por ello, Paraguay está observando experiencias desarrolladas en otras ciudades de la región.
Durante el primer Foro Asunción 500 Años participaron representantes y especialistas relacionados con los centros históricos de Lima, Panamá y Río de Janeiro, que compartieron experiencias sobre los procesos de recuperación desarrollados en sus respectivas ciudades.
Estas experiencias muestran que el deterioro de los centros tradicionales puede revertirse, pero requiere coordinación entre diferentes actores.
“Con una buena intervención, una buena visión y el trabajo compartido entre el sector privado, la sociedad civil y el sector público se puede renovar un centro histórico”, afirmó Máas Franco.
La recuperación de Asunción pretende aplicar precisamente esa lógica: combinar inversión pública con capital privado y participación ciudadana.
Asunción se integrará a una alianza de ciudades con más de 500 años
La cooperación internacional tendrá otro avance el 19 de octubre en Madrid, donde está prevista la firma de una alianza iberoamericana de ciudades 500+.
La iniciativa reunirá a ciudades que durante los próximos 25 años alcanzarán o superarán los cinco siglos de existencia.
El propósito será establecer un espacio permanente para intercambiar experiencias, acciones, buenas prácticas y lecciones aprendidas sobre planificación urbana, patrimonio y transformación de ciudades históricas.
Para Asunción, la red permitirá aprovechar experiencias internacionales precisamente durante los años en los que deberá ejecutar buena parte de los proyectos relacionados con su quinto centenario.
La transformación deberá ir más allá del centro histórico
Aunque la recuperación del casco histórico representa uno de los pilares de la estrategia, la planificación no puede limitarse únicamente a esa zona.
Máas Franco considera necesario pensar en toda Asunción y su área metropolitana.
Esto obliga a abordar algunos de los problemas estructurales que afectan diariamente a quienes viven y trabajan en la capital.
Entre ellos aparecen el transporte público, el creciente tránsito de vehículos privados, los estacionamientos y la conectividad entre Asunción y las ciudades que forman su entorno metropolitano.
La transformación de la capital dependerá, por tanto, no solamente de restaurar edificios históricos o recuperar espacios públicos, sino de conseguir que desplazarse, trabajar y vivir en la ciudad resulte más eficiente.
2037 como punto de inflexión, no como meta final
La celebración del quinto centenario ofrece a Paraguay una fecha alrededor de la cual ordenar prioridades, inversiones y proyectos.
Pero la filosofía de Asunción 500 Años pretende evitar uno de los riesgos habituales de las grandes conmemoraciones: concentrar enormes esfuerzos alrededor de una fecha y perder posteriormente la continuidad.
Por eso, 2037 está siendo planteado como un hito intermedio.
La verdadera pregunta no será únicamente cómo llegará Asunción a sus 500 años, sino qué ciudad quiere ser durante las décadas posteriores.
Recuperar población en el centro, restaurar su patrimonio, modernizar la movilidad, transformar la Franja Costera, atraer inversión privada y conectar mejor el área metropolitana aparecen como algunos de los grandes desafíos.
Parte de las obras ya está en marcha. Otras necesitarán años de planificación, financiación y coordinación institucional.