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Benjamín Netanyahu apela al pueblo libanés para que se una a Israel a desmantelar al grupo terrorista Hezbollah

El primer ministro israelí desplegó una ofensiva discursiva dirigida a la población civil del país vecino, mientras las negociaciones para un alto el fuego se deterioran por las exigencias del régimen terrorista de Irán

Benjamín Netanyahu apela al pueblo libanés para que se una a Israel a desmantelar al grupo terrorista Hezbollah
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu. REUTERS/ARCHIVO

Benjamín Netanyahu publicó un mensaje en video dirigido directamente a los ciudadanos del Líbano, exhortándolos a rebelarse contra Hezbollah y alinearse con el Estado judío. El mandatario conservador aclaró de forma tajante que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) no sostienen una guerra contra la población civil, sino contra la organización extremista que mantiene secuestrada a la nación libanesa bajo las órdenes directas de la dictadura teocrática de Irán.

"Tomen las riendas de su futuro", instó Netanyahu en su alocución, prometiendo una era de seguridad y prosperidad compartida una vez que la estructura terrorista sea completamente desmantelada en la región.
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu. REUTERS/ARCHIVO

El llamamiento del líder israelí coincide con una fase de máxima intensidad militar sobre el terreno, donde las FDI han profundizado y ampliado sus operaciones ofensivas tras el colapso de la tregua anterior el pasado 2 de marzo. Netanyahu confirmó que las tropas hebreas han neutralizado a cerca de 10.000 combatientes de Hezbollah mediante bombardeos sistemáticos ejecutados contra los bastiones de la milicia en el sur del Líbano, el valle de la Bekaa y los suburbios meridionales de Beirut.

La escalada bélica en este mes de junio de 2026 adquirió dimensiones regionales luego de que la aviación israelí bombardeara Dahiyeh, el corazón operativo de Hezbollah en la capital libanesa. En una flagrante violación a la soberanía internacional, el régimen terrorista de Irán respondió disparando once misiles contra territorio israelí, los cuales fueron interceptados en su totalidad por el escudo de defensa antiaérea de las FDI.

El contragolpe ordenado por Netanyahu contra objetivos estratégicos dentro del propio territorio iraní forzó a los ayatolás a detener sus lanzamientos, demostrando la efectividad de la política de mano dura implementada por Jerusalén para contener la exportación del fundamentalismo islámico patrocinado por el eje del mal.

ARCHIVO - Gente reunida en el lugar donde fue asesinado el líder de Hezbollah Hassan Nasrallah en un suburbio sureño de Beirut, el 29 de septiembre de 2024. (AP Foto/Hassan Ammar, Archivo)

Por su parte, el cabecilla de la organización criminal, Naim Qasem —designado secretario general tras la eliminación del terrorista Hassan Nasrallah—, advirtió que sus milicias no aceptarán un alto el fuego parcial ni se replegarán al norte del río Litani. Esta postura intransigente ha empantanado las negociaciones bilaterales mediadas por la administración de Donald Trump en Washington. Aunque la semana pasada se esbozó un borrador para el control exclusivo del sur del Líbano por parte del Ejército regular libanés, Hezbollah rechazó de plano las condiciones de paz, lo que llevó a Netanyahu a congelar la votación del acuerdo dentro de su gabinete ministerial hasta que los terroristas depongan las armas.

La complejidad del panorama geopolítico se agrava debido a la descarada intromisión de Teherán, cuyas autoridades pretenden chantajear a la comunidad internacional condicionando cualquier acuerdo nuclear con los Estados Unidos a que el frente libanés sea incluido en el cese de hostilidades. El portavoz de la cancillería iraní, Esmail Baqai, ratificó de forma cínica que un alto el fuego en el Líbano es una condición indispensable para detener su beligerancia, una postura que choca frontalmente con la estrategia de la Casa Blanca, la cual busca aislar las negociaciones del programa nuclear de los conflictos regionales.

La ofensiva discursiva de Benjamín Netanyahu busca fracturar el apoyo social que le queda a la milicia terrorista, presentándose ante el pueblo libanés como un aliado clave para liberarse del yugo integrista. Mientras el bloque de las democracias occidentales respalda el derecho inalienable de Israel a la legítima defensa, el liderazgo conservador de Jerusalén mantiene sus operaciones de limpieza antiterrorista con la firme convicción de que no habrá paz duradera en Oriente Medio mientras las fronteras continúen bajo el acoso de ejércitos irregulares subordinados a los ayatolás iraníes, los cuales amenazan la estabilidad del mundo libre.


(Con información de Infobae, Reuters y AFP)

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