Bombas Molotov, incendios y muertos: ¿qué hay detrás de las protestas en Indonesia?
La violencia se intensificó después de que un video viral mostrara a un vehículo policial atropellando y matando a Affan Kurniawan, un mototaxista de 21 años que trabajaba para una popular app de transporte.


Las protestas en Indonesia, que han escalado a violencia con bombas molotov, incendios en edificios parlamentarios y al menos cinco muertes confirmadas, tienen sus raíces en la indignación pública por la desigualdad económica y la percepción de privilegios excesivos para la élite política. El detonante inicial fue la revelación de que los 580 legisladores reciben una asignación mensual de vivienda de 50 millones de rupias (alrededor de 3.000 dólares), una suma que representa casi diez veces el salario mínimo nacional, en un país donde el desempleo y el aumento de precios han agravado la frustración de la población.
El movimiento comenzó pacíficamente el lunes pasado en Yakarta, la capital, tras filtrarse esta información, pero rápidamente se extendió a ciudades como Bandung, Surabaya, Yogyakarta, Solo y Makassar. La violencia se intensificó después de que un video viral mostrara a un vehículo táctico policial atropellando y matando a Affan Kurniawan, un mototaxista de 21 años que trabajaba para Gojek, una popular app de transporte.
Indonesia’s President Prabowo Subianto has called for calm after police ran over and killed a man during anti-gov't protests.
— Al Jazeera English (@AJEnglish) August 29, 2025
Demonstrators took to the streets of Jakarta after finding out lawmakers receive benefits totalling almost 20 times the average monthly salary. pic.twitter.com/Rn9QmgKAgQ
Este incidente, ocurrido durante una protesta en Yakarta, simbolizó para muchos la brutalidad policial y la desconexión del gobierno con los ciudadanos comunes, quienes dependen de empleos precarios para sobrevivir. Kurniawan representaba al indonesio promedio: joven, de bajos ingresos y vulnerable, lo que tocó una fibra sensible en una sociedad donde miles de conductores de Gojek son el sustento de familias enteras.
En respuesta a la escalada, manifestantes lanzaron bombas molotov e incendiaron edificios públicos, como la sede del Consejo de Representación Popular en Makassar y parlamentos locales en Sulawesi del Sur y Mataram. En Tangerang Sur, cerca de Yakarta, la casa de la ministra de Finanzas, Sri Mulyani Indrawati, fue saqueada por grupos de decenas de personas en motocicletas, robando electrodomésticos y bienes personales. Hasta el momento, se reportan casi 1.000 arrestos solo en Yakarta, según la Comisión Nacional de Derechos Humanos, y el presidente Prabowo Subianto canceló un viaje oficial a China para atender la crisis directamente.
🇮🇩 Protesters and police face off in Jakarta, Indonesia. pic.twitter.com/m09f73blEU
— Antifa_Ultras (@ultras_antifaa) August 30, 2025
¿Qué hay detrás de esta ola de descontento? Indonesia, el cuarto país más poblado del mundo con 284 millones de habitantes, ha sido una de las economías más estables del sudeste asiático, pero la frustración ha crecido por el aumento de precios, el empeoramiento del desempleo y recortes presupuestarios para financiar programas insignia del gobierno. Los manifestantes ven en los privilegios de los legisladores —como asignaciones de vivienda y viajes al extranjero— una "oligarquía política" que beneficia a las élites mientras ignora la austeridad prometida. Reni Suwarso, profesora de ciencias políticas de la Universidad de Indonesia, lo resume como un rechazo a "políticos sin empatía", donde la democracia directa solo favorece a unos pocos. Yoes C. Kenawas, investigador de la Universidad Católica Atma Jaya, añade que la muerte de Kurniawan elevó la intensidad, evocando recuerdos de los disturbios de 1998 que llevaron a la caída del dictador Suharto, suegro de Prabowo.
El presidente Prabowo, en el poder desde hace casi un año y enfrentando su mayor desafío hasta ahora, cedió a varias demandas: revocó las asignaciones de vivienda, impuso una moratoria en visitas de trabajo al extranjero y tomó medidas disciplinarias contra legisladores por declaraciones "insensibles", revocando a varios de sus cargos. También ordenó una investigación rápida y transparente sobre la muerte de Kurniawan, con siete policías interrogados. Sin embargo, Prabowo advirtió que no tolerará "traición y terrorismo", instruyendo a la policía y el ejército a actuar con firmeza contra vandalismo y anarquía, mientras mantiene abiertos canales para protestas pacíficas.
A pesar de las concesiones, líderes estudiantiles como Muzammil Ihsan, de la mayor agrupación estudiantil del país, insisten en que "no es suficiente" y consideran nuevas manifestaciones para abordar problemas de raíz, como la estructura económica desigual. Tegar Afriansyah, un manifestante, lo expresó claramente: las medidas no resuelven la oligarquía política subyacente.
Esta crisis pone a prueba el gobierno de Prabowo, quien ha tenido poca oposición política hasta ahora, en un país donde la juventud —afectada por el desempleo y la inflación— demanda reformas reales. Algunos observadores comparan esto con movimientos globales contra la desigualdad, recordando que Indonesia, una democracia joven desde la caída de Suharto, debe equilibrar crecimiento económico con justicia social para evitar más disturbios.
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