Las principales cadenas hoteleras y entidades financieras de España han comenzado a formalizar de manera urgente su salida de Gaviota, el brazo turístico de GAESA, el opaco conglomerado militar que controla de forma cleptocrática entre el 40% y el 70% de la economía cubana. Este éxodo empresarial responde de manera directa a la firme presión ejercida por el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, que fijó el próximo 5 de junio como fecha límite absoluta para que cualquier compañía extranjera cese de forma definitiva sus operaciones con las mafias militares que oprimen al pueblo cubano.
🇨🇺🇪🇸‼️| Golpe significativo al régimen cubano: varias hoteleras españolas estarían abandonando formalmente GAESA (a través de su brazo turístico Gaviota) antes del plazo límite del 5 de junio impuesto por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos. pic.twitter.com/mpse7kXOao
— UHN Plus (@UHN_Plus) May 29, 2026

La ofensiva contra el régimen de La Habana se sustenta en la Orden Ejecutiva 14404, firmada por el presidente estadounidense Donald Trump, y en las posteriores sanciones secundarias anunciadas con firmeza por el secretario de Estado, Marco Rubio. La publicación especializada Preferente desveló en exclusiva la lista de corporaciones afectadas, confirmando que la inmensa mayoría de los bancos, proveedores y consorcios hoteleros españoles ya han roto amarras con la dictadura para no poner en riesgo sus operaciones en los mercados internacionales ni contrariar las directrices de la Casa Blanca.
Entre las firmas que preparan su salida definitiva para alinearse con los estándares internacionales de legalidad destacan importantes entidades financieras españolas como el Banco Sabadell y Alto Cedro. El desmantelamiento de estas alianzas representa un golpe al régimen castrocanelista, dado que Gaviota gestiona de forma monopólica 121 hoteles, 20 marinas, agencias de viajes y empresas logísticas en la isla. De ese total de infraestructuras hoteleras, 62 eran administradas de forma directa por marcas españolas, lo que significa que el régimen pierde de golpe la gestión especializada del 56,3 % de sus instalaciones más lucrativas.

A su vez, la minera canadiense Sherritt fue la primera multinacional en acatar las directrices norteamericanas, suspendiendo de inmediato todas sus operaciones en suelo cubano e iniciando la repatriación de su personal expatriado. La única y temeraria excepción en el ámbito español es una pequeña cadena mallorquina propietaria de tres establecimientos en la isla, cuyos dueños se exponen a severas penalizaciones financieras internacionales por parte del Tesoro estadounidense si insisten en mantener su complicidad con los militares cubanos más allá del plazo del 5 de junio.
Gigantes hoteleros como Meliá Hotels International sufrieron los efectos del declive generalizado al verse obligados a cerrar el 50% de su capacidad en la isla durante el primer trimestre, registrando una ocupación media del 34,1% y un desplome del 68% en sus beneficios netos. La destrucción del sector es el resultado directo de una estrategia sistemática de la Casa Blanca, que ha implementado más de 240 sanciones contra el régimen e interceptado al menos siete buques tanqueros con petróleo, estrangulando los suministros energéticos de la tiranía en un rango de entre el 80% y el 90%.
(Con información de CiberCuba)