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El Departamento de Estado de EE. UU. expondrá la complicidad de Cuba en los disturbios de izquierda radical dentro del país

Un adelanto del próximo informe oficial confirma que la dictadura castrista ha cumplido un rol "indispensable" financiando e impulsando la insurgencia extremista durante casi siete décadas

El Departamento de Estado de EE. UU. expondrá la complicidad de Cuba en los disturbios de izquierda radical dentro del país
Dictador de Cuba, Miguel Diaz Canel (Norlys Perez/Reuters)

El Departamento de Estado de los Estados Unidos presentará un exhaustivo informe oficial que detalla los nexos históricos y operativos entre el régimen comunista de Cuba y los movimientos de izquierda radical que promueven disturbios en territorio estadounidense. Fuentes de la cartera diplomática confirmaron los avances de esta investigación a Breitbart News, revelando una estrategia coordinada por la dinastía Castro para infiltrar organizaciones civiles, propagar el marxismo en el hemisferio occidental y desestabilizar las instituciones norteamericanas desde el interior de sus fronteras.

De acuerdo con los extractos oficiales suministrados por un alto funcionario del Departamento de Estado, el dossier concluye que, desde el triunfo de la revolución en 1959, La Habana ha desempeñado un papel fundamental en prácticamente todas las insurgencias y movimientos militantes de extrema izquierda de la región. A través de programas de fachadas catalogados como de "solidaridad internacional" (entre ellos las iniciativas Pastors for Peace y la Venceremos Brigade), el aparato de inteligencia cubano ha logrado tejer alianzas de largo plazo con agitadores políticos locales y figuras del ala radical del espectro político estadounidense.

Jose Luis Magana/AP Photo.

El enfoque primordial del informe gubernamental radica en el organigrama y financiamiento de las ONGs que operan activamente en Estados Unidos bajo la influencia directa del castrismo. El caso más emblemático expuesto es el de Code Pink, una organización que nació en 2002 bajo consignas pacifistas contra la guerra en Oriente Medio, pero cuyos líderes mantenían nexos previos con La Habana. La fundadora del grupo, Medea Benjamin, residió en Cuba entre 1979 y 1983, y durante la década de los 2000 el colectivo abanderó agresivas campañas internacionales para exigir la liberación de la "Red Avispa", el grupo de espías castristas convictos por espionaje militar en suelo estadounidense.

La investigación detalla que la agenda de Code Pink sufrió una radicalización total a partir de 2017, año en que otra de sus principales directoras, Jodie Evans, contrajo matrimonio con el magnate tecnológico Neville Roy Singham. A partir de ese enlace, cerca del 25% de los fondos de la organización pasaron a depender directamente de corporaciones ligadas a Singham, un multimillonario con residencia en Shanghái que inyectó más de 100 millones de dólares en la estructura de protestas estadounidense. Bajo este nuevo esquema financiero, el grupo viró hacia la defensa irrestricta de los intereses de la República Popular China y otros estados hostiles a Washington, llegando al extremo de justificar la detención masiva de la minoría uigur.

Bill Clark/CQ-Roll Call/Getty Images.

Los tentáculos de esta red de financiamiento y adoctrinamiento se extienden con mayor fuerza hacia The People's Forum (El Foro de los Pueblos), una organización dirigida por Manolo de los Santos, quien es identificado por los reportes de inteligencia como un visitante asiduo de Cuba y ferviente admirador de Fidel Castro. El Departamento de Estado vincula a esta agrupación con la logística y el estallido de los disturbios estudiantiles en la Universidad de Columbia, que culminaron con la toma violenta del Hamilton Hall tras la escalada de tensiones internacionales provocada por los ataques del grupo terrorista Hamás.

La publicación de este informe se alinea con la doctrina de seguridad nacional implementada por la administración del presidente Donald Trump, la cual ha devuelto la prioridad al combate de las amenazas provenientes de estados catalogados como patrocinadores del terrorismo a escasas millas de las costas de Florida. Con el incremento de las sanciones financieras a la industria turística controlada por las fuerzas armadas cubanas y la captura de agentes encubiertos en territorio federal, Washington busca neutralizar de manera definitiva las operaciones de guerra que La Habana ejecuta en el corazón de las principales metrópolis estadounidenses.


(Con información del Departamento de Estado compartida con Breitbart News)

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